miércoles, 31 de agosto de 2016

¿De qué hablamos cuando hablamos de violencias?

El martes 16 de agosto se presentó el libro “El inadmisible encanto de la violencia” de José Garriga Zucal. En ese contexto se realizó un panel llamado “¿De qué hablamos cuando hablamos de violencias?”, donde nos propusimos problematizar las diferentes dimensiones que las prácticas violentas alcanzan y las diversas formas que adoptan. Haciendo un recorrido desde las violencias cotidianas, llegamos hasta la violencia institucional. Nuestro compañero Lupo Magallanes, ex privado de su libertad, realizó una intervención en la que propuso desmembrar el sistema de violencia estatal para poder analizarlo más detenidamente. Aquí la compartimos para seguir avanzando en el debate sobre las diferentes formas que adopta la violencia dentro del sistema penal.
<<Quería primero agradecer, me gustó mucho el libro, es fácil de entender, de interpretar. Me permitió pensar algunas cosas y me dio pie para hacer un pequeño resumen de cosas que yo pensaba. Estoy hablando desde dos lugares. Desde la experiencia de haber atravesado ese campo de violencias, haber estado detenido doce años; y la otra dimensión que es la intervención y la militancia. Soy parte de Atrapamuros y de Patria Grande. Esto es lo que me permite ir generando una forma particular de conocimiento sobre las violencias de las que estamos hablando. Así tanto en los barras como en los policías, entendemos cómo la violencia toma otro significado que permite recuperar la perspectiva de lxs actores como punto de arranque muy importante para la comprensión de la problemática. Vamos a pensar en la cárcel, el servicio penitenciario, las condiciones estructurales de la violencia en la vida en la cárcel. Cuando unx se imagina las violencias en la cárcel, suele pensar en la violencia física, que existe, pero para llevar nuestro análisis más allá tenemos que hablar de otro tipo de violencias, que para que puedan ocurrir es necesario que el Estado intervenga de alguna manera.
“Los escritos de tu juez están en chino. A mi me costó cuatro años entender a dónde iban. Pero al principio firmaba sin entender nada, porque me decían mi abogado nomás, que supuestamente me convenía. Y así fue como me puse ladrillos en mi propio camino.”
Vamos a tratar de entender violencias más complejas que la del encargado dándole un palazo en la cabeza a un presx, y el por qué es necesario recurrir a otras violencias. Las prácticas violentas tienen significación en tanto el espacio, tiempo, contexto, relaciones sociales en que se desarrollan. Pensando en la cárcel, la violencia física puede ser un recurso muy necesario pero a la vez contraproducente para quien lo ejerce, por los problemas que puede causarle al ejecutor de la violencia el provocar daños irreversibles -por lo tanto comprobables- en los individuos perjudicando directamente en su carrera de penitenciario. Es también en estos hechos que podemos ver las lógicas del encierro, como la construcción de líderes en la cárcel. Soportar una o varias palizas por parte de la policía significa que uno tiene aguante y es un enemigo directo de la policía, por lo tanto no es un informante o buchón, generando un líder hasta político dentro de ese contexto.
“Supe que iba a estar peleando desde mi entrada hasta que saliera. Por lo general, cuando alguien entra, se tiene que pelear con cuchillos, facas, para ganarse un lugar y defender las pertenencias con las que llega. Se trata de ganarse un respeto”.
Ahí es donde podemos entender el porqué de recurrir a otros tipos de violencia, que para que se ejerzan es necesario una articulación entre las diferentes esferas del Estado que hacen al funcionamiento del sistema de encierro. Para no caer en simplificaciones, hablamos de actores y acciones puntuales a los responsabilizamos de esto. Tenemos que evitar caer en interpretar a la violencia como una forma de ser de determinados actores. Pensamos más allá de los agentes del servicio penitenciario, por ejemplo el encargado, como responsables de todas las violencias ejercidas en ese contexto. Al hablar en plural de las violencias, entendemos que para ejercerlas es necesario que el Estado intervenga en conjunto con diferentes actores. Tenemos que hablar necesariamente de una red de violencias institucionales que incluye a la burocracia de las instancias judiciales, a los legisladores, la policía. En ese sentido es que hablamos de una violencia construida desde el Estado. Pasamos de observar y simplificar la explicación desde el actor individual, o sea el penitenciario, al conjunto de actores e instituciones que construyen la forma de la violencia estatal.
“Fui a parar a sanidad, esperando la ayuda de un médico que se repartía entre dos unidades. La espera no sirvió para mucho, porque lo único que hizo fue darme una pastilla en mal estado. Después me enteré que eso era un diazepán, para que me duerma y no joda más”.
Esa violencia institucional se construye sobre la dimensión de valores y violencias cotidianas y sociales, que se generan tanto al interior de las condiciones particulares en la cárcel, como en los otros ámbitos. Y no es la creación de un solo tipo de actor, sino que reside en la creación de un tipo de actores, prácticas, discursos que involucran a una serie amplia de actores.
“Trabajamos de 12 a 14 horas, con un sueldo que en la mayoría de los casos no excede los 45 pesos por mes: realizamos la recolección de residuos, instalaciones eléctricas, trabajos de plomería, pintura, jardinería y limpieza. Si te coincide con colegio, cagaste, porque si empezás a turnarte para faltar perdés el beneficio”.
Queríamos dar una idea de cómo el servicio penitenciario recurre a otros tipos de violencia que necesitan ser complejas en el sentido de que para poder ser ejercidas. Por ejemplo, para pedir un traslado o una solicitud de libertad ante un juez, se necesita tener determinado beneficios como trabajar o estudiar, pero lo cierto es que las condiciones en que esto se da dentro de la cárcel no permiten a la persona tener ganas de trabajar, poder salir al colegio. Cuando se recurre a este tipo de violencia es necesario que haya una articulación entre el juez, el servicio penitenciario, un psicólogo que haga los exámenes criminológicos, entonces el Estado está encargado de asumir ese rol violento para poder controlar, dominar, coartar y todo lo que sabemos que tiene que ver con la opresión a las personas; escapando de la violencia física que puede opacar la carrera de un penitenciario. Es por eso que los jueces, psicólogos e instituciones que actúan en la cárcel son cómplices del uso de la violencia como un recurso del Estado>>.
A lo largo de la charla se leyeron diferentes fragmentos de escritos y testimonios desde el encierro, que relatan en carne propia y con ejemplos concretos de qué hablamos cuando hablamos de violencia institucional sistemática y articulada entre diversos agentes del Estado.

lunes, 29 de agosto de 2016

Construir adentro: experiencias en contexto de encierro


Mañana estaremos participando junto a lxs compañerxs Desheredadxs De La Razón de la charla "Construir adentro: experiencias en contexto de encierro" organizada por Aule Psicología en el marco del 8º Foro Nacional de Educacion para el Cambio Social.
A las 16hs en la Facultad de Psicología (51 entre 123 y 124). ¡Lxs esperamos!

domingo, 28 de agosto de 2016

Los cuerpos dóciles: del barrio a la ficción


El documental ficcionalizado “Los cuerpos dóciles” dirigida por Matías Scaravaci y Diego Gachassin, se centra en la cotidianeidad del abogado penalista Alfredo García Kalb. El personaje principal es un defensor estatal de dos pibes de barrios marginales del conurbano bonaerense que, acusados de robar una peluquería, se enfrentan al aparato judicial argentino. Por Inés Oleastro y Agostina Polischuk, militantes de Atrapamuros.
La película revela la existencia de la otra cara de la justicia, aquella que criminaliza la pobreza, lxs jóvenes y los barrios. El documental muestra la punta del iceberg de una justicia burocrática, clasista, machista y capitalista. Una justicia que produce y reproduce relaciones desiguales de poder funcional a un sistema de opresión y exclusión y que por lo tanto, incomoda. Una justicia de la que no se habla, pero de la que sin embargo, su existencia es imposible de ocultar.
Teniendo en cuenta las flaquezas y debilidades de un sistema excluyente, los directores no sólo reflejan a través de la villa y el aspecto de los jóvenes acusados el estereotipo de quiénes son en verdad lxs que ocupan las cárceles argentinas; sino que obliga a dimensionar más allá del sentido común la realidad de un sistema penal parcial que no está, justamente, a favor de lxs oprimidxs. Para quienes suelen enfrentarlo, ese sistema se convierte en un laberinto que habla un idioma diferente, específico y desconocido y que no parece estar interesado en comprender ese mundo que le resulta ajeno.
Las escenas en donde se plasma el rol de la familia -sobre todo el de la madre de uno de los detenidos-, demuestran cómo la pena excede a quienes son privadxs de su libertad, multiplicando los cuerpos dóciles de los que habló Foucault. Es decir cómo esos cuerpos que son sometidos y manipulables, se reproduce en todo aquel o aquella que está presente en todo el proceso de la condena. Cuerpos que son también excluídxs y ninguneadxs por la voracidad de un contexto que no les favorece.
Si bien el documental intenta poner en cuestión cómo opera la aplicación de la pena y a quiénes se les suele otorgar -análisis claves que suelen obviar la mayoría de los medios de comunicación-, no deja romantizar el rol del defensor penal. ¿Por qué decimos esto? La población detenida en la Provincia de Buenos Aires -y a nivel nacional- proviene, en su amplia mayoría de los sectores populares, por lo tanto es fictício que cuenten con la posibilidad de pagar a un abogado particular. Sin embargo, al entrar en juicio todas las personas tienen el derecho a pedir una defensa, por lo tanto el Estado se ve obligado a proporcionarles unx.
El papel del abogado contrasta con el de la mayoría de lxs defensorxs estatales, ya que en la práctica, estxs cumplen parcialmente con aquella función. No existe tal intercambio fluido con sus defendidxs como sucede en la película provocando como consecuencia, que todo el proceso judicial sea entendido como un trámite que debe solucionarse de la forma más rápida posible.
Lo interesante del personaje de Alfredo es que pone en jaque los sentidos mismos de la profesión. Se vislumbra la posibilidad de otro tipo de dinámica entre lxs defensorxs del Estado y lxs acusadxs. La vocación, la comprensión y el diálogo permiten construir puentes de vinculación entre dos actores diferentes y en situaciones distintas, que deben resolver en conjunto algo tan importante como es un juicio.
De esta manera, se pone en evidencia que no es suficiente el conocimiento del derecho en su sentido más duro y estricto si no es acompañado por un abordaje integral del caso. Un abordaje que permita el intercambio permanente con el/la acusadx, donde las herramientas con las que se cuenta, que son específicas y necesarias, se pongan realmente a disposición de quién está en el centro de la escena.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Educación popular y género: ¿docentes para qué?


Mañana vamos a estar participando de la charla "Educación popular y género: ¿Docentes para qué?" organizada por Fandango Periodismo y laAgrupación Docente Evelia Murillo La Plata, junto a Claudia Korol y el bachillerato popular Carlos Fuentealba.
A las 15:30hs en la Facultad de Periodismo (63 y Diagonal 113). ¡Te esperamos!

lunes, 22 de agosto de 2016

Atrapamuros hace pasantías en la cárcel


En el marco del 8º Foro Nacional de Educacion para el Cambio Social vamos a hacer pasantías en dos Unidades Penales y un instituto de menores de la ciudad de La Plata, donde podremos problematizar y ver las experiencias educativas universitarias dentro de éstos.

Tenés tiempo hasta el miércoles 24 para anotarte en:

- Mesa de Cambium AgroForestal en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales (60 y 119)
- Mesa de la Agrupación 26 de Junio en la Facultad de Trabajo Social (9 y 63)
- Mesa de Aule Humanidades en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (122 y 52).

domingo, 21 de agosto de 2016

En las cárceles también: sin derechos no hay niñez


En las cárceles también, sin derechos no hay niñez. 
Esa es nuestra lucha.
Pensé en rendirme, pero luego noté que alguien seguía mis pasos. Yo soy mamá y papá a la vez.
Aunque esté acá mi mente vuela a donde están mis hijxs, que es una forma de estar libre.
Tu rancho son tus hijxs y te aferrás. A tus hijxs te aferrás. 
Lo que sea, lo hacés. Y lo hacés por ellxs, no por vos.
Queremos que nos den una oportunidad a las madres, para poder hacernos cargo de nuestrxs hijxs y familia, y no volver a la cárcel. Y no volver a la cárcel.

miércoles, 17 de agosto de 2016

A 23 años de la desaparición de Miguel Bru



El 17 de Agosto de 1993 marcó un antes y un después en la historia del gatillo fácil en la Argentina. 
Ese día desapareció Miguel Bru, que tenía 23 años y estudiaba periodismo en la Universidad de La Plata.
Miguel vivía en una casa tomada, con varios integrantes de su banda de música. Ahí ensayaban. Por dos supuestas denuncias por ruidos molestos y robo a un kiosco, la policía de la Comisaría 9º de La Plata realizó dos allanamientos ilegales muy violentos y a punta de pistola.
La policía nunca reconoció estos hechos.
Miguel fue y los denunció.
Así, empezó a ser víctima de un hostigamiento constante. Lo amenazaban diciendo que si no retiraba la denuncia lo iban a matar, lo insultaban y lo perseguían a paso de hombre con sus autos.
Un día fue a cuidar la casa de unos amigos que vivían en el campo a 50 kilómetros de la ciudad de La Plata y desde entonces nunca más apareció. Pero encontraron su ropa y su bicicleta ubicadas prolijamente a la orilla del Río de la Plata, cerca del cual se encontraba la casa que Miguel cuidaba.
Hoy nos seguimos preguntando dónde está Miguel.
Denunciamos que detrás de las desapariciones en democracia hay complicidades y responsabilidades políticas.
Su madre, Rosa Bru, es un símbolo de lucha en la ciudad de La Plata.

Hoy, como todos los 17 de agosto, se realizará una vigilia frente a la Comisaría 9º, donde estuvo detenido Miguel, ubicada en las calles 5 y 59 de La Plata.

domingo, 14 de agosto de 2016

¿De qué hablamos cuando hablamos de violencias?



Este martes estaremos participando en el panel de la presentación del libro "El inadmisible encanto de la violencia. Policías y "barras" en una comparación antropológica" de José Garriga Zucal.

Lxs esperamos a las 20:30 hs en El espacio.

sábado, 13 de agosto de 2016

Nosotras decidimos


Ayer fuimos miles en todo el país exigiendo la #LibertadParaBelén porque no queremos más presas por abortar.
Desde la cárcel decimos que nosotras decidimos, porque somos dueñas de nosotras mismas.

viernes, 12 de agosto de 2016

12 de agosto: ¡Libertad para Belén!


Belén es una jóven que está presa en Tucumán por un aborto espontáneo. Además de haber sufrido violencia médica e institucional, transita una injusta condena de ocho años. Se la señaló, hostigó y violentó sistemáticamente pero, como dice ella, nadie la escuchó.
Hoy fuimos miles lxs que nos encontramos en las plazas de todo el país para exigir la inmediata liberación de Belén y el aborto legal, seguro y gratuito.
La ilegalidad del aborto y las muertes que su clandestinidad produce son un problema que se repite a lo largo de toda Latinoamérica. Para ilustrar con algunos ejemplos, traemos el caso de El Salvador, donde actualmente 129 mujeres atraviesan procesos judiciales por interrumpir su embarazo. O Ecuador, donde se registraron 74 casos judicializados por aborto en los últimos dos años. Mientras tanto, desde que se legalizó el aborto en Uruguay, no se registran muertas por abortar.
Las leyes fueron escritas por y para hombres. Entonces, la balanza de la justicia siempre tira para su lado. En Argentina, se documentaron 234 condenas por abortar entre 1996 y 2008. ¿El derecho a decidir sobre nuestros cuerpos dónde está? ¿Y la libertad de elegir nuestros propios proyectos de vida? En la letra chica de las leyes prima el mandato a ser madres como destino obligatorio.
Encontrarnos en las calles en un grito colectivo nos hace sabernos acompañadas. Pedimos libertad para Belén, y detrás de ese nombre está el de todas las mujeres que están presas por abortar. Hoy, como todos los días, exigimos aborto legal, seguro y gratuito en todos los hospitales del país. Y que no haya ni una presa más por abortar.

jueves, 11 de agosto de 2016

Belén no es la única mujer presa por abortar*



Por Malena García. Este viernes se realizará una movilización nacional en distintas plazas del país exigiendo la libertad para Belén, la joven condenada a ocho años de prisión por un aborto espontáneo. Su caso implica una violación de los estándares internacionales de derechos humanos y, sobre todo, un mensaje de disciplinamiento para las mujeres.
Después de cumplir dos años en prisión preventiva en la Unidad Penitenciaria Nº 4 de Tucumán, la Justicia la consideró culpable de homicidio en un caso repleto de irregularidades: nunca se realizó un ADN entre Belén y el feto ni se lo conservó como prueba; no existen pruebas de que haya ido al mismo baño donde se encontró el feto; hay testimonios que indican que el baño estaba limpio, al igual que la ropa de Belén; y sus propias declaraciones, en las cuales sostuvo que no sabía que estaba embarazada cuando llegó al hospital, entre muchas otras.
Hablar del caso de Belén es hablar de la legalización del aborto, es hablar de las mujeres que año a año caen en prisión por delitos de homicidio agravado por el vínculo cuando deciden sobre su cuerpo, es hablar de las mujeres pobres que están presas mientras las mujeres que pueden acceder a abortos en clínicas privadas permanecen en libertad. “Ahora quiero buscar respuestas, que se sepa la verdad y se haga justicia. Que ninguna otra mujer pase por lo mismo ni tenga miedo de ir a un hospital”, dijo Belén.
Un problema nuestramericano
Belén no es la única mujer presa por un aborto. En Argentina, se documentaron 234 condenas por abortar entre 1996 y 2008. En el caso de Brasil, 128 mujeres fueron juzgadas en el período de 2007 a 2010. Un número similar al de El Salvador, donde actualmente 129 mujeres atraviesan procesos judiciales por interrumpir su embarazo, según la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto (ACDA). En Ecuador, se registraron 74 casos judicializados por aborto en los últimos dos años.
Verónica Cruz, directora de la organización Las Libres, afirmó que se han documentado cerca de 700 mujeres presas por abortar en México desde el año 2009, con casos de mujeres que han recibido penas de hasta cincuenta años de prisión. Uno de los casos que resonó este año fue el de Patricia Méndez Manuel, quien fue víctima de una violencia escalofriante en el hospital, cuando una enfermera se acercó con restos de un feto diciéndole “¡bésalo, pídele perdón, tú lo mataste!”.
En el libro “Aborto en Chile: el deber de parir”, Claudia Lagos Lira sostiene que el encarcelamiento por abortar es también un problema de clase: “Las mujeres que llegan a la cárcel por aborto tienen un perfil bastante claro. Más de la mitad de ellas no ha terminado la educación media. Algunas son analfabetas y otras ni siquiera tienen la enseñanza básica completa. La mayoría es dueña de casa o se desempeña en trabajos de baja capacitación, sobre todo como asesoras del hogar”. La condición de mujeres pobres en las tasas de prisionalización femenina es una característica que se repite en todo el continente.
Los únicos países donde el aborto es legal en América latina son Cuba, Guyana y Uruguay, y el país de Puerto Rico en centroamérica. El resto de los países lo permite en caso de que la vida de la mujer se encuentre en riesgo, exceptuando a Chile que lo prohíbe incluso en este caso. A su vez, una gran cantidad de países -Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Surinam y Venezuela- prohíben interrumpir el embarazo en caso de violación.
Mientras gobierne Macri no, ni pensarlo
El 30 de junio, la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito presentó por sexta vez el proyecto de ley de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo en la Cámara de Diputados de la Nación. La organización presentó estadísticas que sostienen que unas 100 mujeres mueren por año por la práctica de abortos clandestinos, cifras que serían mayores si no fuera por las redes de consejerías pre y post aborto que existen en el país.
En el mes de julio, el Comité de expertos de Naciones Unidas recomendó a Argentina la revisión de la legislación sobre el aborto, entendiendo que la penalización del mismo no sólo no impide su práctica sino que también pone en riesgo la integridad de las personas que deben recurrir al aborto clandestino. En Uruguay, donde la práctica del aborto es legal, no se han registrado muertes desde que comenzó a regir la legislación, por dar un ejemplo.
Sin embargo, al ser consultado por el caso de Belén, Mauricio Macri defendió la prohibición del aborto argumentando que “traer a un niño a este mundo es una de las cosas más lindas que le puede pasar a una pareja”. Frente a posturas reaccionarias que conciben a las mujeres como madres y potenciales madres, que prohíben la libertad de elección sobre nuestros propios cuerpos y que se desentienden de las responsabilidades del Estado en el altamente redituable negocio del aborto clandestino, se hace imprescindible luchar en unidad por su legalización. Argentina no será ni por asomo un país más democrático mientras no se salde esta deuda. Ni pensarlo.

*Publicada en www.notas.org.ar

miércoles, 10 de agosto de 2016

Revista Atrapamuros #7: puntos de venta



En la ciudad de La Plata, podés conseguir la revista Atrapamuros #7 sobre familiares de detenidxs en estos puntos de venta.

En la edición de "Compartir el castigo: familiares de detenidxs" trabajamos cómo la cárcel no se queda entre los muros que la rodean sino que tiene la capacidad de extenderse, de llegar hasta los barrios y las casas de las personas que visitan habitualmente la cárcel. Lxs familiares viven múltiples violencias, son estigmatizadxs y deben hacerse un lugar en un sistema hecho para excluir y desgastar. Pero como contracara de esto, cada día son más lxs familiares que se organizan y luchan de forma colectiva para resistir.

martes, 9 de agosto de 2016

¡Libertad para Belén!


¡Libertad para Belén!
Viernes 12 de Agosto Marcha Nacional 

Concentración, radio abierta y marcha. 
Desde las 16 hs en 7 y 50.

Belén, joven tucumana que fue condenada a 8 años de prisión por haber asistido a un hospital con un aborto espontáneo.

No más mujeres presas por abortar!
Exigimos ser libres para decidir sobre nuestros cuerpos
Exigimos Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

martes, 2 de agosto de 2016

Traslados coactivos: violencia institucional contra las mujeres encarceladas en Santa Fe



Por Brunela Germán* y Natacha Guala**. El pasado martes 26 de julio se efectivizó el traslado coactivo de cinco mujeres detenidas por causas federales de la Unidad Penitenciaria Nº 4 de la ciudad de Santa Fe a la cárcel federal de Ezeiza. La medida se aplicó a pesar de la movilización de familiares y organizaciones durante la semana pasada y sin mediar respuestas concretas a sus reclamos por parte de las autoridades.
Los traslados son un método de tortura que tanto el Sistema Penitenciario Federal como los sistemas provinciales utilizan selectivamente para resolver diversas cuestiones, desde la sobrepoblación a los castigos irregulares. En este caso se presume además que podría ser la primera de varias medidas semejantes relacionadas con una a una puja política presupuestaria entre el gobierno nacional y el provincial. Como en la provincia de Santa Fe no hay cárceles federales, las personas detenidas por causas que corresponden a esta jurisdicción son alojadas en establecimientos provinciales por cercanía con sus hogares. Por una falta de acuerdo en  relación a las sumas que Nación debería pagarle a la provincia para el sustento de las personas detenidas dependientes de la justicia federal, se ha avanzado en esta medida, vulneratoria de los derechos de las mujeres encarceladas.
Al respecto, los programas “Delito y Sociedad”, “Género, Universidad y Sociedad” y “Educación Universitaria en Prisiones” de la Universidad Nacional del Litoral, que han acompañado a las mujeres y sus familiares en este proceso emitieron un comunicado en el que señalan que “esta falta de acuerdo entre los poderes políticos acaba teniendo eco en el poder judicial, con sentencias que ordenan el traslado compulsivo de las mujeres, alejándolas de sus afectos y de su núcleo de vida social, económica y afectiva, imponiéndoles un plus de castigo ilegal e ilegítimo”.
¿Qué significa un traslado?
Los traslados de personas detenidas son llevados a cabo, en la mayoría de los casos, sin dar ningún aviso y otorgando un tiempo ínfimo desde el momento en que se comunica, lo que implica que muchas veces las personas “se vayan con lo puesto”. Estas cinco mujeres, lograron dar aviso a familiares y organizaciones porque debido a un problema técnico no lograron trasladarlas en el primer intento. Así, por una cuestión de azar, pudieron comunicar que iban a ser destinadas a 500 kilómetros de la ciudad en la que residen.
Para una persona ser trasladada implica separarse de sus afectos,  sufrir una dolorosa desvinculación de sus seres queridos, así como también aventurarse a pasar las necesidades más esenciales. En la mayoría de los penales del país los presos y las presas dependen de las familias para poder alimentarse, asearse y vestirse. Como señalan en el comunicado los Programas mencionados: “Los traslados redundan también en la dificultad, sino directamente la imposibilidad, de mantener la participación en las instancias educativas y laborales, en retrocesos en los circuitos progresivos de las calificaciones de conducta y concepto, y obstaculizan su contacto con los jueces y defensores a cargo de sus causas”. Asimismo califican dicha situación como “violencia institucional contra las mujeres”.
Mujeres separadas y aisladas
En los casos de las mujeres detenidas se hace muy difícil sostener los vínculos con sus familiares. La baja tasa de encarcelamiento hace que existan pocas cárceles para mujeres en los territorios provinciales, por lo que, aún estando en la misma ciudad o provincia, muchas veces sus familias no cuentan con los medios necesarios para visitarlas. En los casos en que son trasladadas a cientos de kilómetros de sus hogares, como en este caso, el contacto con sus familias y afectos se vuelve de hecho imposible. Esto redunda en un castigo extra-legal que puede ser definido como tortura.
En las últimas décadas el encarcelamiento de las mujeres ha sufrido profundas transformaciones en Argentina y la región, tal como dan cuenta diversos informes realizados por organismos especializados. Esto se debe, en parte, a una serie de modificaciones en la política penal a escala global, particularmente la llamada “guerra contra las drogas”. La persecución selectiva de delitos vinculados al narcotráfico ha redundado en un crecimiento exponencial de procesos y condenas hacia personas que ocupan los eslabones más bajos de una cadena comercial millonaria, puestos ocupados crecientemente por mujeres. Por ello, las mujeres están cada vez más expuestas al poder punitivo del estado.
La falta de aplicación de medidas alternativas no privativas de libertad en estos casos, en los que se trata en general de delitos no violentos, orientados al sostenimiento de un mercado y una demanda internas existentes y consolidadas, implica que la sanción que se impone a las mujeres no guarda proporcionalidad alguna con la dañosidad del hecho, ni ofrece posibilidades reales de mejoramiento de sus condiciones vitales. Por el contrario, además de las violencias que sufren en prisión, sus familias acaban fragmentadas y sus condiciones económicas agravadas al salir de la cárcel.
Frente a este panorama es preciso preguntarnos ¿cuál es el sentido de una política penitenciaria como ésta?, ¿qué argumentos serán utilizados por las autoridades para justificar medidas violatorias de los derechos humanas de las mujeres y contrarias a todas las herramientas legales disponibles para resolver esta situación? Se trata de una política penal irracional, colmada de indiferencia por las vidas y los derechos de las mujeres encarceladas.
*Socióloga y **Abogada

Publicado en www.notas.org.ar