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domingo, 21 de septiembre de 2014

Sobre la inseguridad


Me indigna, me preocupa y me asusta el grado de inseguridad al cual estamos sometidxs constantemente como sociedad.

Aplaudo la iniciativa de que se ponga en todos los medios de comunicación el problema de la inseguridad. Por que es claro, algo tenemos que hacer. Es aberrante que se viva insegurx constantemente.

Me parece inaceptable que una familia “bien” no pueda vivir en paz, que no pueda salir a la calle sin saber si no te voltean de un tiro. Sin saber si vas a poder volver con el mango para poder darle de comer a tus hijxs, de familia bien, claro esta. Buena gente.

lunes, 28 de julio de 2014

¿Delincuente se nace o se hace?

Fotografía: Georgiana SaintClair
Yo no tengo la culpa de haber nacido en un barrio, un contexto, una parte de la sociedad, donde se vive lleno de violencia, y crecer lleno de rencor. Vivís en la marginalidad, donde la mayoría pasa necesidades básicas, donde una madre o un padre reniegan siempre de lo mismo “no alcanza la plata, la puta plata”. Porque hay que pagar los impuestos que el Estado impone, para cubrir las necesidades básicas, para ellos, para sus hijos. Tenés que tener todo lo que “el mundo del consumo” te vende para que permanezcas en esta sociedad y no ser excluido. Y lo más importante que es alimentarse y vestirse, porque si no te morís de hambre o de frio.

Tampoco tengo la culpa de que sea más útil agarrar un arma que una lapicera, porque ese arma te ayuda a llenar la panza y a permanecer al mundo del consumo. Es el contexto que te alienta a dejar de estudiar porque en ese momento, tu familia necesita de tu ayuda y ahí, te condenás o te esclavizás.

Solo tenés dos opciones, robás o trabajás. Trabajás para vivir una vida de esclavo, porque el que trabaja acá nunca progresa y se hace rutina la vida de esclavo. O robás, poniendo en riesgo lo más importante, la vida. La tuya y la de otra persona. Pero ya no te importa tu vida, porque estar muerto sería el alivio para no seguir renegando por esa “maldita plata”, y no te importa la vida de esa persona, porque no la conocés y no sabés quién es.

jueves, 24 de abril de 2014

Rosario: intentar vivir en la violencia



Si decidimos hablar sobre el operativo militar que ocupó hace unos días gran parte de las zonas pobres de Rosario es porque la enorme mayoría de los pibes y pibas con lxs que trabajamos en la cárcel sufrieron y crecieron en condiciones similares. Lxs que están adentro, encerradxs, son muchxs de lxs que eran pequeñxs vendedorxs de droga al menudeo, últimos eslabones fácilmente reemplazables de la cadena del narcotráfico, que son quienes más fuerte y más injustamente reciben el impacto de la ley. Adentro están los soldaditos y las soldaditas del narco, jóvenes con una vida de mierda que piensan que estar en una celda es mejor que estar muertx; o que andar enfierradx por el barrio es mejor que andar cirujeando entre la basura de quienes nunca tuvieron que elegir entre semejantes opciones.  Y adentro también están los pibitos y pibitas que crecieron en ese mundo donde la mayoría de los problemas se resuelven a los tiros; sobre todo cuando lxs principales enemigxs de la tranquilidad son bandas armadas y encima aliadas: lxs narcos y la policía.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Políticas para la vida no se logran con más policía

Fotografía: Georgiana SaintClair
El pasado viernes 6 nos encontró llevando a cabo la jornada “Basta de falsas soluciones policíacas, ¡Queremos políticas para la vida!”, organizada junto al espacio de niñez del FPDS – CN, el Foro por los derechos de la Niñez, Adolescencia y Juventud de la Provincia de Buenos Aires, y el Programa de Niñez, Derechos Humanos y Políticas Públicas de la Facultad de Derecho.

El encuentro entre estas organizaciones no fue casual ni tampoco primerizo. La afinidad en algunas cuestiones relacionadas a la situación de la niñez y adolescencia, así como a los modos de trabajar en las problemáticas que la rodean ya nos había cruzado en otros tiempos. Ahora, la lectura sobre la situación del lugar donde militamos, la ciudad de La Plata, nos llevó a cruzar camino nuevamente. Es que la ciudad viene siendo escenario del recrudecimiento de la violencia hacia lxs niñxs y jóvenes, y es en esta situación donde enmarcamos el asesinato de Soledad Bowers- joven que estaba haciendo fila en la vereda para entrar a un recital y cayó víctima del disparo de un policía que corría a unos pibes que habían robado a una cuadra del lugar-.

lunes, 31 de enero de 2011

Dos años sin Luciano, dos años sin justicia

  

El 31 de enero de 2009, a los 16 años, Luciano Arruga desaparecía. La situación parece estar clara para muchxs, pero no para la justicia. Hubo quienes vieron hacia la madrugada que un chico con las características de Luciano fue interceptado por un móvil policial. Luego de ser registrado se le permitió seguir. Más tarde, dos testigos vieron que un chico fue introducido brutalmente en un móvil policial. Incluso en el destacamento de Lomas del Mirador vieron que fue golpeado. Ese fue el último lugar donde se lo vio.

Sí, al parecer, la justicia no ha tenido ojos para esclarecer el asunto. Y tampoco oídos, ya que las declaraciones de los testigos no han sido escuchadas. Lo mismo pasó con las denuncias realizadas y con las manifestaciones que familiares, amigxs y organizaciones llevaron a cabo.

             Siguiendo con la metáfora, podríamos decir que a la justicia también le andan fallando otros sentidos. No ha tenido olfato para seguir el rastro de los responsables, a pesar de estar bastante marcado por las pruebas que fueron surgiendo y por el relato de los diversos testigos. A su vez, el tacto debe presentar anomalías, ya que no parece compartir la sensibilidad de aquéllxs que se han solidarizado con la causa.

              Lo que sí le funciona bien a la justicia es el gusto. Lejos de una dieta equilibrada, ha decidido tercamente alimentarse sólo de una pequeña variedad de delitos. Así, el caso de Luciano se inscribe dentro de aquéllos de los que la justicia prefiere no alimentarse. Es uno de los ejemplos de la reproducción de la ilegalidad por parte de la policía, de la selectividad de la justicia, y de la impunidad de los responsables de los grandes delitos. A Luciano se le había ofrecido robar para la policía, pero él se negó. Después de algunas insistencias, aparecieron las amenazas, las persecuciones. Antes de su desaparición había sido detenido y fuertemente golpeado dos veces. Pese a esto, la causa figura como “averiguación de paradero”, negándose así la verdadera naturaleza el asunto, y la responsabilidad directa de la policía.

El reclutamiento por parte de la fuerza policial para delinquir es un hecho conocido. Pero como ante tanto otros delitos, la justicia da vuelta la cara y se empecina en señalar y castigar a los sectores más vulnerables de la sociedad. Las peticiones de más “Mano dura” y de baja de imputabilidad siguen firmes, responsabilizando a quienes en realidad son víctimas y, lejos de solucionar, profundizan las redes de ilegalidad contra las que se dice combatir.

              Hasta ahora, el Estado no se ha molestado en encontrar a lxs culpables y sigue negando la complicidad policial. Hoy se cumplen 2 años de dolor  e impunidad. Dos años después Luciano no aparece, tampoco la justicia.