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miércoles, 21 de mayo de 2014

La situación actual de las mujeres privadas de su libertad*


Reina Maraz, mujer pobre e inmigrante, estuvo un año presa sin saber por qué. Lejos de ser un caso excepcional, su trayectoria de vida es consecuencia de la compleja trama de violencias que sufren las mujeres y las respuestas desplegadas desde el Estado.

La historia de Reina Maraz

En Noviembre del 2010, Reina Maraz ingresó al penal femenino Nº33 de Los Hornos, provincia de Buenos Aires. Allí estuvo alojada junto a su beba (nacida dentro del penal) durante un año sin saber por qué. Parecería ser que nadie se había percatado o interesado en que Reina, oriunda de una comunidad Kichwua de Bolivia, no hablaba castellano.

En 2011, el Comité Contra la Tortura conoció a Reina y comenzó a trabajar sobre su caso llevando a una traductora quechua. “No entiendo nada” fue lo primero que tradujo la profesional. Las palabras de la mujer fueron el puntapié que permitió develar la trama de violencias de género institucionales que el sistema judicial ejercía sobre ella.

domingo, 9 de febrero de 2014

Rapeando mi libertad



Estoy cansada
de cargar con esta soledad
esta impotencia
de no poder tener mi libertad
y con mi familia
no poder estar

Bang bang bang
mi tolerancia no da para más
la calle es lo único que me hace vibrar
y sentir que estoy viva de verdad
con mis hijos poder estar
y a este lugar horrible no volver jamás
bang bang bang

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Carta Abierta: Para que el mundo se entere de que existimos

Somos un grupo de mujeres de diferentes edades, madres, hijas, tías, abuelas, que soñamos con que se acabe con los abusos. Nos encontramos en la unidad número 33 de Los Hornos- La Plata.

Aunque nadie sabe por lo que tuvimos que pasar antes de entrar acá, somos juzgadas y discriminadas por el sólo hecho de ser pobres. Ya que hay ladrones de guantes blancos que pueden arreglar y pagar su libertad, como son los gobernantes y los genocidas que nunca fueron juzgados. Nunca vemos a los jueces o a la clase alta de este lado de los muros. La falta de justicia y su retraso nos deteriora… pero no nos calla.

Nosotras sufrimos la corrupción, la violencia física, la psicológica, que es constante y mucha. Todo el tiempo se ven vulnerados nuestros derechos. Cada tres meses hay que firmar la conducta. Antes, cuando firmabas, te entregaban las cosas de higiene (un paquete de papel higiénico, un shampoo, un jabón para el cuerpo y un jabón para la ropa, pasta dental y un paquete de toallitas. Todo cada tres meses). Ahora no te las traen, si las necesitas tenés que ir a pedirlas. ¿Y por qué tenés que ir a pedirlas y volver a firmar? Si eso es algo que mandan porque te corresponde, y mandan para todas. Sin embargo, nunca nos llegan todas las cosas. ¿Cuándo llega papel higiénico para la población? Nunca ¿Cuándo llega crema de enjugue? Nunca. Hay pibas que no tienen familia o viven muy lejos, y lo necesitan. Y les dicen “Si necesitás cosas, andá a comprarlas” Pero ¿Cómo vas a ir a comprarlas si estás presa?

viernes, 16 de agosto de 2013

Rompiendo paredes. Reflejos de nuestras vidas.

Construir un espacio que libere, que resulte disruptivo y a la vez, constructivo… ese desafío encaramos junto a las compañeras que están privadas de su libertad en la Unidad 33 de Los Hornos. En esta tarea, nos resultó imprescindible reflexionar desde una perspectiva de género, criticando lo que consideramos opresiones y reflexionando en conjunto sobre aquello que podría ser liberador.

En este audio compartimos algunas de esas ideas y estereotipos se nos quiere imponer y frente a lo que decimos: NO.


domingo, 16 de junio de 2013

Rompiendo paredes. Reflejo de nuestras vidas.

Desde el 2010, Atrapamuros y las mujeres de la unidad 33 venimos compartiendo un espacio de compañerismo, reflexión, debates, risas. Un espacio que nos transformó, nos permitió observar y pensar desde una perspectiva distinta, nos permitió patear esas puertas que intentaban escondernos, abrir las ventanas, romper el techo y las paredes. El hacer un programa de radio fue el modo que elegimos para dar forma a esta experiencia, y buscamos grietas para sacar las voces que no son escuchadas.

Mientras seguimos en esta construcción, lxs invitamxs a transformarse con nosotrxs, a escuchar y sentir lo que las paredes intentan ocultarnos. Les dejamos, entonces, el primer producto de esta experiencia tan rica que fue, y es, el Taller de radio “Rompiendo paredes. Reflejo de nuestras vidas”.



martes, 7 de mayo de 2013

Decirlo para no volver

Por Maru Ambort. Segunda entrega del diálogo con Karina Germano, "La Galle". El drama y la impunidad del Servicio Penitenciario, el rol liberador de la educación y de la organización colectiva en el penal y la reciente vuelta a la calle tras el largo encierro.
-Veníamos hablando de la impunidad del Servicio Penitenciario (SP), de esta intención de poner a la U3 como “cárcel modelo”, y lo que sucede en realidad, de cómo siguen muriendo pibas por la falta de atención médica, por ejemplo. ¿Por qué crees que funciona así?
-Porque cada sección de policiales, judiciales, asistentes sociales, médicos, docentes y demás, son todos del SP y todos funcionan con espíritu de cuerpo, se van cubriendo las cagadas de una sección con la otra, es como una corporación. Esto lo que hace es que no funcione nada. Hay cosas terribles, como cuando te sancionan. Vas a los tubos de castigo, te dan unas palizas de muerte, te dopan y te llevan a la unidad psiquiátrica diciendo que te autolesionaste. Ahora, si el psiquiatra que te atiende en la unidad psiquiátrica es otro del SP, por supuesto que va a avalar lo que le dicen. Nos enteramos de esta metodología porque a una piba la rebotaron porque tenía una bota en la espalda y el médico dijo: “esto yo no lo puedo pasar como autolesión”. Por otro lado es una forma de sacar a las golpeadas desde dentro para que cuando llegan a corroborar las denuncias ya no están. Las vienen a buscar y dicen “ah no, está en el psiquiátrico” y cuando van, están tan dopadas que no pueden ni hablar.
Mientras exista una división que se llama Seguridad Interna (que es la que tiene zona liberada y manda más que cualquiera), no importan los valores que tenga un/a docente, un/a médico. No. Ante todo, la seguridad. Y si no empezamos a pensar que la lógica de seguridad debería estar afuera, en el perímetro, para que nadie se vaya de ahí, que eso es lo único a que te condena el/la juez/a, todos esos castigos gratuitos que hoy sufrimos se van a seguir dando. Porque el ‘83 a las cárceles no llegó, no podemos hablar de democracia dentro de un servicio militarizado. La lógica es esa: La lógica es “contra la pared”, “no corra”. La requisa es vejatoria: “abra” “abrase más, quiero ver más”. Todo esto mientras no dejen de ser milicos no se va a modificar.
-Si la escuela primaria y secundaria está dentro de esta lógica de dependencia de los docentes al SP, ¿Cómo se generan los espacios independientes que se ganan?

jueves, 2 de mayo de 2013

Contarla desde adentro

Por Maru Ambort. Al principio era sólo un nombre, una consigna. “La Galle a la kalle”, repetido incansablemente en todo tipo de pintadas y fanzines, volantes y megáfonos. La historia de Karina Germano, militante social que, por las vueltas de la vida y las injusticias del sistema, se comió una banda de años adentro.
Contarla desde adentroUna voz al otro lado del teléfono, con cierto acento gallego, muy amable. Entonces pactamos el día, el lugar. Después de un viajecito en tren a Constitución, se sumó su figura, el saludo y el beso, la charla. Caminamos a un barcito. Entonces la figura se fue agrandando. Cada vez era más grande. Las anécdotas, las injusticias por las que pasó, su historia, su militancia, sus ideas y sus reflexiones. Así la fuimos conociendo y hoy queremos compartir, una historia de militancia y organización al interior de las cárceles, una entrevista con Karina “La Galle” Germano.
La Galle pasó sus días de encierro entre la cárcel de máxima seguridad de Carandirú, Brasil, y el penal N°3 de Ezeiza, donde impulsó una de las experiencias más interesantes de organización interna, alrededor del Centro Universitario. Aquí nos cuenta su experiencia como mujer, como militante, como presa.
-¿Qué particularidades ves en las cárceles de mujeres, respecto de las de varones?
-Hay una diferenciación de género muy fuerte. Dicen que desde hace una década aumentó la delincuencia femenina un 300%. Pero ese 300% no es casual. Digamos, la conformación familiar de la sociedad cambió. Desde hace un tiempo para acá las mujeres son las jefas de familia, sobre todo de las partes más excluidas de la sociedad. Tenemos madres con muchos hijos, de diferentes padres que no se hacen cargo de la familia. Al pertenecer a sectores más desfavorecidos de la sociedad, tienen que cometer delitos económicos casi todas, para poder solventar al grupo familiar. Por eso hay un aumento del 300% de la delincuencia femenina. Esto deja bien claro que no estamos hablando de una población delincuente, sino una población de mujeres que yo admiro mucho porque para ir contra todas las leyes, contra toda convención social para alimentar a tus hijxs, tenés que tener valor. Entonces a mí me parece que no las podés llamar delincuentes, sino corajudas, porque son lxs niñxs lxs que tenés que mantener. Cuando encarcelan a una mujer están arruinando a un grupo familiar, porque es la jefa de familia a nivel económico. El sustento moral de todxs lxs niñxs es la madre. Desintegran al grupo familiar cuando encarcelan a las mujeres. Esta es una diferencia de género muy importante a diferencia de los penales de hombres. En la cárcel eso se continúa, si no hay trabajo para sacarles comida, si no está la posibilidad de que cuando vienen lxs niñxs puedas sacarles un tapper de comida o una moneda cada mes, ya la mujer está en deuda.

viernes, 12 de abril de 2013

(In)justicia patriarcal: el caso de las hermanas Jara


Por Brunela Germán y Tristán Basile


En la madrugada del 19 de Febrero de 2011 –hace dos años y tres meses– Ailén y Marina Jara volvían de bailar. Tenían 18 y 19 años. Vivían en Moreno, estaban terminando la escuela y ayudaban a su madre trabajando. En el camino a su casa se cruzaron con Juan Antonio Leguizamón Avalos, un vecino y hermano de una amiga de ambas. Él las hostigaba desde hacía tiempo, como seguramente hacían tantos otros hombres del barrio con tantas otras mujeres.

Pero este hombre actuaba con una impunidad mayor: guardaba fuertes vínculos con la policía y confiaba en la impunidad que le garantizaban esas relaciones oscuras. Así fue que esa noche, armado y disparando al cielo para asustarlas, intentó ir más allá. Y así fue que las hermanas también fueron más allá: se defendieron de la agresión sexual con un cuchillo de cocina, que clavaron en la espalda de Leguizamón. Lo que sigue a esto es el derrotero por el que transita cualquier mujer pobre que ingrese en los mecanismos perversos de la justicia. A la mañana siguiente las fueron a buscar a su casa, ellas entregaron el cuchillo y declararon sobre lo que había pasado. Pero Leguizamón las había denunciado la noche anterior, haciendo uso de sus conexiones con la policía del lugar, por intento de homicidio.

viernes, 8 de marzo de 2013

8 de Marzo: Las mujeres también estamos presas


Por Marino Chaves y María Eugenia Ambort 

Un nuevo día de las mujeres. ¿Qué se nos viene a la cabeza cuando pensamos en las mujeres? ¿Qué estereotipos se nos presentan? ¿Nos imaginamos cómo es la vida de una mujer que está presa? En esta ocasión, algunos aportes para repensar qué es lo natural y qué no, sobre eso que llamamos “ser mujer”.

Más allá de las razones por las que el 8 de Marzo sea el día de la mujer (o las mujeres), una larga lista de estereotipos debe estar circulando hoy por la cabeza de cada uno/a al rememorar la fecha. Mujeres trabajadoras, mujeres madres, mujeres que estudian, mujeres que luchan; modelos, presidentas, secretarias, locutoras, hermanas, novias, amigas... La lista sigue, y las opciones se combinan infinitamente en cada caso, mientras cada mente imagina una silueta, una particular forma de ser, una manera de hablar, de pensar, de sentir. A pesar de la cantidad y diversidad seguramente resultante, nos preguntamos ¿En cuántas de las imágenes, que en este día, creamos para pensar a las mujeres, para problematizar su lugar en la sociedad, tenemos en cuenta la imagen de una mujer presa?

Nos atrevemos a decir que no en muchas. Es por eso que traemos a colación algunos elementos que permitan ampliarlas; para repensar y complejizar un poco más eso que supuestamente es ser mujer, y de lo que por consiguiente, debería tratarse este día.