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miércoles, 22 de abril de 2015

Atrapamuros en Radio Perio

El lunes pasado estuvimos en el programa “Pajaritos en el Aire” de Radio Perio, la radio de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social –UNLP.

Contamos cómo comenzó nuestro proyecto y cómo llego a ser lo que hoy es. Conversamos sobre nuestras actividades en los penales y la importancia de la educación y la comunicación en la cárcel, pero con la necesidad de recuperar las experiencias y la voz de quienes se encuentran en ellas. Respondemos preguntas sobre “cultura carcelaria”, los talleres al interior de los penales, el derecho a sindicalización, políticas de seguridad y electoralismo, las policías locales y algunas cosas más.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Mejor no hablar de la cárcel: de conveniencias e impunidades*



La cárcel en los medios de comunicación. Comunicar sin construir datos fiables. (Des)Información y encubrimiento de violaciones de derechos humanos.

Uno de los motivos que llevan a escribir sobre la cárcel es el hecho de que existe un gran desconocimiento público sobre el tema. En primer lugar, la mayoría de las personas nunca han pisado una cárcel, un factor que lleva a hablar de ella desde el sentido común, en lugar de hacerlo desde experiencias propias o ajenas.

Son muchas las cosas que se dicen de las instituciones de encierro, y aunque son pocas las personas que defienden la cárcel como un lugar agradable, son varias las posturas acerca del rol de dicha institución en la sociedad. Pese al desconocimiento de los detalles, se sabe que es un lugar hostil, que hay violencia adentro, o simplemente que no queremos terminar allí. Pero, ¿por qué no hay información sobre su funcionamiento?

Esta nota se propone sintetizar algunas cuestiones que, en conjunto, hacen que la información sobre la cárcel no sea divulgada, provocando una creencia generalizada de que es una institución que funciona bien y resocializa a quien pasa por allí.

jueves, 21 de agosto de 2014

Pasado y presente en el encierro*

Ilustración: Faca
Crímenes contra presos "comunes" ayer y hoy. La masacre del Pabellón Séptimo y la necesidad de asumir de una vez por todas que, como cantó el Indio, todo preso es político.

El 14 de Marzo de 1978 murieron quemadas, asfixiadas, golpeadas y/o con balazos en la cabeza al menos 64 personas en el Pabellón Séptimo de la cárcel federal de Devoto.

El mismo día aparecieron los cadáveres de varios jóvenes que habían estado secuestrados en el campo de concentración “El Vesubio”, un predio también perteneciente al Servicio Penitenciario Federal, ubicado en la Autopista Richieri y Camino de Cintura. Antes de morir sufrieron malos tratos y torturas ejecutados por guardias penitenciarios.


Lo que en el Pabellón Séptimo se inició como una protesta frente a una feroz represión, y culminó con la
muerte de personas desarmadas, desesperadas y humeantes se llamó “Motín de los colchones”. La causa judicial viajó entre la Justicia Federal y la ordinaria y, finalmente, el 30 de julio de 1979 el entonces Juez de Instrucción Jorge Valerga Aráoz decretó un “sobreseimiento provisorio” que la desidia, la falta de interés y el tiempo transformaron en definitivo.



lunes, 28 de julio de 2014

¿Delincuente se nace o se hace?

Fotografía: Georgiana SaintClair
Yo no tengo la culpa de haber nacido en un barrio, un contexto, una parte de la sociedad, donde se vive lleno de violencia, y crecer lleno de rencor. Vivís en la marginalidad, donde la mayoría pasa necesidades básicas, donde una madre o un padre reniegan siempre de lo mismo “no alcanza la plata, la puta plata”. Porque hay que pagar los impuestos que el Estado impone, para cubrir las necesidades básicas, para ellos, para sus hijos. Tenés que tener todo lo que “el mundo del consumo” te vende para que permanezcas en esta sociedad y no ser excluido. Y lo más importante que es alimentarse y vestirse, porque si no te morís de hambre o de frio.

Tampoco tengo la culpa de que sea más útil agarrar un arma que una lapicera, porque ese arma te ayuda a llenar la panza y a permanecer al mundo del consumo. Es el contexto que te alienta a dejar de estudiar porque en ese momento, tu familia necesita de tu ayuda y ahí, te condenás o te esclavizás.

Solo tenés dos opciones, robás o trabajás. Trabajás para vivir una vida de esclavo, porque el que trabaja acá nunca progresa y se hace rutina la vida de esclavo. O robás, poniendo en riesgo lo más importante, la vida. La tuya y la de otra persona. Pero ya no te importa tu vida, porque estar muerto sería el alivio para no seguir renegando por esa “maldita plata”, y no te importa la vida de esa persona, porque no la conocés y no sabés quién es.

sábado, 28 de junio de 2014

Las consecuencias del encarcelamiento creciente*


Seguridad y políticas públicas: Sobre los viejos y nuevos problemas que acarrea la respuesta represiva al problema de la inseguridad.

Conocer a alguien que haya estado preso, tener un familiar en la cárcel o haber pasado por una situación de encierro, son casos de una realidad cada vez más común en los barrios populares de la provincia de Buenos Aires. Nos referimos al hecho de que en las dos últimas décadas el encarcelamiento ha aumentado en Argentina de manera exponencial, emergiendo como problema social. En tanto crece institucionalmente al aumentar el número de cárceles y de detenidos, también se expande afectando cada vez a más personas en sus historias personales y sus vínculos familiares, sociales y laborales.

La experiencia de vivir en la cárcel es desgarradora. Allí las violencias son la forma habitual de convivencia, tanto desde el personal penitenciario hacia los presos y las presas como entre los mismos internos. La violencia se ejerce desde lo más básico como la falta de acceso a la salud, la alimentación o la educación, hasta lo más extremo como las torturas corporales. También aparece como violencia simbólica, en la forma de malos tratos constantes y naturalizados, degradando y desvalorizando a las personas.

Las violencias se inscriben en los cuerpos y en las mentes de quienes, en el sentido literal y metafórico de la palabra, se encuentran “detenidos”. Estar detenido no implica sólo la condición del encierro, sino que aparece como la imagen de un lapso en el que el tiempo se suspende. La realidad sigue su curso, las personas envejecen, las cosas cambian, pero el “detenido” sólo tendrá acceso a eso de una forma mediatizada, a cuentagotas, a través de la televisión o las visitas familiares. La salida en libertad, más que el éxtasis de la resocialización, se manifiesta como la condensación del aislamiento sostenido en el tiempo y de esa violencia contenida.

domingo, 22 de junio de 2014

"Perdón sociedad, acá estamos", salir de la cárcel y no volver*


El sábado 7 de junio se realizó la Feria de Arte y Diseño organizada por la Cooperativa Hombres y Mujeres Libres, un espacio donde el cooperativismo aparece como una oportunidad de reconstruir los lazos que la cárcel y la pobreza rompen, y una salida laboral frente a la falta de amparo del Estado y las marcas del Servicio Penitenciario.

En la mutual Sentimiento, situada en Avenida Lacroze 4181, 1°piso (Chacarita, CABA), se encuentra funcionando la Cooperativa Hombres y Mujeres Libres (HyML), un espacio autogestionado conformado por personas liberadas y familiares de gente privada de su libertad.

Claudio, uno de sus fundadores, define a la Cooperativa HyML como “una cooperativa textil” que “surge de la necesidad de tener un trabajo digno para los chicos que recuperan la libertad. Nace también de decir: perdón sociedad, acá estamos, estamos laburando, queremos seguir trabajando”.

Con el tiempo, la idea se amplió y comenzó a pensarse en hacer una feria, que ya alcanzó su cuarta edición el pasado sábado 7. La Feria de Arte y Diseño se realiza mensualmente con el objetivo de reunir a diferentes cooperativas, microemprendimientos y a cualquier persona que necesite un espacio donde vender sus productos.

“Dijimos: ‘tenemos un espacio grande, hay un montón de gente en estado de vulnerabilidad que no tienen lugar dónde vender sus cosas’. Apostamos a que en un futuro haya muchas más familias que puedan venir acá y vender lo que hacen artesanalmente los chicos que están detenidos”, dice Claudio respecto a quiénes participan del evento.

miércoles, 21 de mayo de 2014

La situación actual de las mujeres privadas de su libertad*


Reina Maraz, mujer pobre e inmigrante, estuvo un año presa sin saber por qué. Lejos de ser un caso excepcional, su trayectoria de vida es consecuencia de la compleja trama de violencias que sufren las mujeres y las respuestas desplegadas desde el Estado.

La historia de Reina Maraz

En Noviembre del 2010, Reina Maraz ingresó al penal femenino Nº33 de Los Hornos, provincia de Buenos Aires. Allí estuvo alojada junto a su beba (nacida dentro del penal) durante un año sin saber por qué. Parecería ser que nadie se había percatado o interesado en que Reina, oriunda de una comunidad Kichwua de Bolivia, no hablaba castellano.

En 2011, el Comité Contra la Tortura conoció a Reina y comenzó a trabajar sobre su caso llevando a una traductora quechua. “No entiendo nada” fue lo primero que tradujo la profesional. Las palabras de la mujer fueron el puntapié que permitió develar la trama de violencias de género institucionales que el sistema judicial ejercía sobre ella.

jueves, 8 de mayo de 2014

8 de mayo: Día Nacional de Lucha contra la Violencia Institucional



La cárcel es corrupción, tortura, violación de Derechos Humanos; la cárcel es violencia institucional


En la cárcel conviven la corrupción, la desidia y la inoperancia. Lxs agentes penitenciarixs, como funcionarixs públicos, cometen delitos a diario. Los grandes montos de dinero destinados a la compra de insumos se pierden en el camino, a los presos y a las presas les falta la comida, el agua, los elementos de higiene, padecen las necesidades más básicas. Pero los delitos del Servicio Penitenciario quedan impunes, impunidad que perpetúa la corrupción.

En la cárcel se padece tortura por acción u omisión de agentes del Estado, o por medio de terceros bajo el consentimiento de los mismos. Las agresiones físicas son tortura. La violencia de género es tortura. Las malas condiciones de salud son tortura. La privación del derecho a la educación es tortura. Las inhumanas condiciones de detención son tortura. Los traslados constantes son tortura. El trabajo esclavo es tortura. La ruptura de vínculos familiares es tortura. El aislamiento como castigo es tortura.

En la cárcel se violan Derechos Humanos. En la cárcel el Estado no genera las condiciones necesarias para una vida diga. Las personas encerradas no pueden ejercer sus derechos políticos y civiles, económicos, sociales y culturales. La cárcel priva mucho más que la libertad ambulatoria.

domingo, 26 de enero de 2014

Un abuso de poder: la educación en cárceles desde el punto de vista del derecho


Para cualquier persona privada de su libertad, la educación sería una herramienta fundamental. No sólo hace al crecimiento y a la liberación personal en un lugar de encierro, sino que contribuye a tomar conciencia más profunda y social de la situación en que se vive, y aporta elementos para empezar a actuar sobre las circunstancias que la atraviesan. Asimismo, la “educación”, concebida por el derecho y las leyes actuales, es una de las principales bases de la teoría de la resocialización, que justifica la pena como medida de coerción directa del Estado sobre el pueblo. Como tal, es un derecho fundamental al que cualquiera debería tener acceso, más aun en un lugar donde la presencia del Estado es absoluta, como una cárcel.

Ahora bien, para cualquier persona privada de su libertad, en la mayoría de los casos, la educación es un elemento que se encuentra distorsionado, trastocado por la forma en que se la utiliza a diario. Se torna un instrumento de hostigamiento y poder para lxs agentes penitenciarios, y se reduce a una actividad que ayuda a acceder a algún beneficio a muchas de las personas detenidas. 

¿Cómo funciona la educación en nuestras cárceles?

En principio, la educación que se brinda en las cárceles depende de cada Unidad Penitenciaria en sí misma, pero en general es precaria, tanto por los escasos recursos con que cuentan, como así también por la falta de permanencia y continuidad (de personas, de planificación, entre tantas otras cuestiones). Todo ello sumado a que está atravesada por todos los problemas propios de la cárcel.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Algunas contradicciones


Puede parecer contradictorio hablar de Educación Popular en un espacio tan violento y marginado como el de una cárcel: contradicción quizás tratar de implementar un espacio abierto, crítico, libre y constructivo en pocas horas en las cuales nuestros objetivos se ven como ideales inalcanzables. Contradicción tal vez entre lo que predicamos y lo que realmente hacemos. Contradicción quizás al momento de incentivar a los participantes del taller que sigan en la senda de la educación formal (que gritamos ser un derecho, pero que dentro del servicio penitenciario es una vergüenza que infantiliza y degrada aún más al ser humano). Contradictorias quizás son nuestras mismas prácticas de educadorxs popularxs que constantemente reprochamos los aspectos individualistas, reproductores, competitivos, cerrados, y alienadores de la educación institucional y a veces caemos en las mismas trampas de ese modelo educativo.

¿Pero entonces, qué hacemos como colectivo dentro de la cárcel?

Primero que nada, aprendemos a desnudar estas contradicciones; no surgen porque nuestros objetivos sean ilusos, surgen porque intentamos no disociar prácticas de un proyecto político. Nuestras prácticas hoy, no están en contradicción con nuestro proyecto político, sino que están en contradicción con el proyecto político vigente al cual evidentemente no adherimos. Por eso, es que vemos la necesidad de implicarnos y posicionarnos como organización no sólo frente a las políticas de seguridad nacional, sino también frente a políticas del gobierno en general.

Es relevante subrayar que construir un espacio de Educación Popular dentro de una institución cerrada (como puede ser la escuela) que a su vez está dentro de una cárcel excluida, olvidada e invisibilizada en un sistema capitalista que avala estos tipos de marginación, no puede ser disociado de la responsabilidad política que eso implica y que surgirán contradicciones más de una vez (como la dificultad de ser socialista y vivir bajo el techo del consumismo exacerbado).

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Fábricas sin humo



Muchxs tal vez no comprendan de qué se trata todo esto, les voy a comentar cómo son las cárceles. La mayor parte de mi vida estuve en estos lugares, los cuales están creados para reinsertar socialmente a individuos como yo, donde todo el sistema judicial se pone en marcha por unxs pocxs, reguladorxs de la sociedad como un ejemplo a no seguir. Esta política está mal implementada, es en donde se ponen en marcha lo que llamo, fábricas sin humo.

Cada una de estas fábricas tiene materia prima al alcance de la mano, materia prima indefensa, vulnerable, insolvente económicamente, sumando a esto, la total ausencia del Estado en todos los departamentos judiciales de la provincia. En la actualidad se incrementan lxs marginales, indigentes, personas que se encuentran en una sociedad de consumo, capitalista excluyente. El derecho a la salud, la educación, el bienestar, al trabajo, son derechos propios de todo ser humano según los tratados internacionales de los cuales nuestro país no sólo es adherente, sino que somos presidente Pro tempore del concejo de seguridad mundial.

El mismo Estado que pone en práctica políticas económicas, sociales, judiciales, etc. hace, a partir de estas, que los grupos que están inmersos en la marginalidad recurran a otro tipo de recursos o formas de incrementar la entrada de dinero, pero de manera ilegal. Mediante trabajo esclavo sin ningún tipo de aporte social, quebrantando las leyes, cometiendo delitos de todo tipo con el fin de conseguir una vida más aireada económicamente. En ese momento, se ponen en marcha todas las políticas legales vigentes a disposición del  aparato estatal. Es cuando dejas de ser un ser social y te transforman en materia prima de las fábricas sin humo, de las cárceles.

Para la sociedad esto está bien, políticas de seguridad cada vez más duras por parte de monopolios de inseguridad que creen encontrar una solución al flagelo de la (in)seguridad. Una forma de potenciar el miedo para conseguir seguidores capturando personas, como lo hacen las sectas, y sumar más votos. Junto con el discurso de los derechos humanos somos un caballo de batalla en cada una de las campañas políticas.  Somos un número en las estadísticas de televisión, de radio, de diarios que venden soluciones mágicas de lxs políticxs opinólogxs.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Carta Abierta: Para que el mundo se entere de que existimos

Somos un grupo de mujeres de diferentes edades, madres, hijas, tías, abuelas, que soñamos con que se acabe con los abusos. Nos encontramos en la unidad número 33 de Los Hornos- La Plata.

Aunque nadie sabe por lo que tuvimos que pasar antes de entrar acá, somos juzgadas y discriminadas por el sólo hecho de ser pobres. Ya que hay ladrones de guantes blancos que pueden arreglar y pagar su libertad, como son los gobernantes y los genocidas que nunca fueron juzgados. Nunca vemos a los jueces o a la clase alta de este lado de los muros. La falta de justicia y su retraso nos deteriora… pero no nos calla.

Nosotras sufrimos la corrupción, la violencia física, la psicológica, que es constante y mucha. Todo el tiempo se ven vulnerados nuestros derechos. Cada tres meses hay que firmar la conducta. Antes, cuando firmabas, te entregaban las cosas de higiene (un paquete de papel higiénico, un shampoo, un jabón para el cuerpo y un jabón para la ropa, pasta dental y un paquete de toallitas. Todo cada tres meses). Ahora no te las traen, si las necesitas tenés que ir a pedirlas. ¿Y por qué tenés que ir a pedirlas y volver a firmar? Si eso es algo que mandan porque te corresponde, y mandan para todas. Sin embargo, nunca nos llegan todas las cosas. ¿Cuándo llega papel higiénico para la población? Nunca ¿Cuándo llega crema de enjugue? Nunca. Hay pibas que no tienen familia o viven muy lejos, y lo necesitan. Y les dicen “Si necesitás cosas, andá a comprarlas” Pero ¿Cómo vas a ir a comprarlas si estás presa?

miércoles, 16 de octubre de 2013

La cárcel




¿Qué es la cárcel?

La cárcel es como una especie de ciudad alejada, muy alejada de la comunidad, donde no se puede salir por decisión propia y donde los derechos como internxs no te los respetan. Es un lugar donde se da capacitación para seguir delinquiendo. Puede ser un depósito de personas, como un centro de rehabilitación, y debemos permanecer ahí hasta el día de nuestra libertad. Es un lugar donde encierran gente por sus delitos o por no haber hecho nada.

La cárcel es un centro de corrupción, manejada por gente “mala” con roles que jamás cumplen. Es un negocio para todxs los jefxs, se llenan los bolsillos; es un gran negocio políticamente.

Para mí la cárcel es una porquería y no sirve para nada porque unx a veces no tiene posibilidades de rehabilitarse.

¿Para qué sirve?
Es difícil encontrarle una utilidad, en realidad es para meter en cana a gente que tiene pocos recursos económicos. Pero el/la que trata de salir adelante con esfuerzo lo logra, aunque a veces cuesta sangre, humillación y el alejamiento de nuestros seres queridos. Cuando me refiero a sangre, son vidas, cuando digo humillación me refiero al maltrato, y con respecto al alejamiento es el traslado, ¡te mandan lejos! Al medio del campo, donde te alejás mucho de la familia, y así es más sacrificio para ellxs-casi imposible-por ejemplo Junín, Sierra, Bahía.

jueves, 27 de junio de 2013

Una gota de...

                            

¿Cuál será la diferencia entre tener Paciencia para nada y perder el tiempo?

P. Neruda.

¿Qué implica militar un espacio como es la cárcel? No sé si se podría dar una sola respuesta a esto, creería más bien que no. Pero una de las cuestiones importantes es la gran dosis de paciencia que se debe tener. Paciencia que lejos está de ser necesaria por la dinámica de los talleres. Tiene más que ver con todo lo otro que hace a la cárcel: a aquello gubernamental, al Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y sus modos de ser y de hacer, a lxs guardia cárceles, y a la invisibilización y desinterés de la sociedad hacia estos espacios.

La cosa ya es complicada de entrada, o mejor dicho para conseguir la entrada. Unx tiene que tolerar una postura hipócrita y contradictoria del mismísimo SPB que chapea, en cuanto puede, con los “logros”. Logros en el estudio, en el trabajo, o en lo que sea que lxs presxs hagan para tener una vida más digna dentro de esas cuatro paredes, y que el Servicio no va a dudar en tomar como parte de su política resocializadora, para mostrar, como se supone, que hacen bien la tarea más humanitaria.

Pero en la intimidad, no les tiembla el pulso para mandar a una persona a buzones, cagarlxs de hambre, o hacer que las clases sean sólo dos veces por semana, de manera rotativa, cuando en los papeles figura que serán todos los días, garantizando el pleno acceso al derecho a la educación.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mas allá del SPB, Scioli y Casal





                                                  Por  Clara P.C., Ines G., Juan E. L.

No es casualidad, como tantas cosas no lo son, que tengamos más presentes las condiciones de las cárceles en la provincia de Buenos Aires que las del resto del país. Por un lado, porque en Atrapamuros son las que más conocemos debido al trabajo que realizamos, pero por el otro, por la casi nula visibilidad que se le da a la realidad de las unidades penales del interior de nuestro país. Partiendo de este hecho nos resultó llamativa la publicación de al menos seis notas a lo largo de sólo un mes sobre distintos casos de violencia institucional que se extienden a ciudades por fuera del territorio bonaerense. Los diferentes artículos tienen en común el hincapié en los accionares represivos hacia lxs detenidxs y reflejan las grandes similitudes que existen las prácticas que se desarrollan en todas las cárceles del territorio nacional.

Tanto en la provincia de Buenos Aires como en las demás provincias del interior del país se incumplen constantemente los derechos que deberían garantizarse. Diferentes situaciones cotidianas que llevan a generar pésimas condiciones de vida para quienes se encuentran detenidxs, obligan a lxs presxs a reclamar por aquello que les corresponde utilizando herramientas alternativas y a veces extremas, frente a un gobierno y unas instituciones que no garantizan condiciones mínimas de dignidad.

martes, 7 de mayo de 2013

Decirlo para no volver

Por Maru Ambort. Segunda entrega del diálogo con Karina Germano, "La Galle". El drama y la impunidad del Servicio Penitenciario, el rol liberador de la educación y de la organización colectiva en el penal y la reciente vuelta a la calle tras el largo encierro.
-Veníamos hablando de la impunidad del Servicio Penitenciario (SP), de esta intención de poner a la U3 como “cárcel modelo”, y lo que sucede en realidad, de cómo siguen muriendo pibas por la falta de atención médica, por ejemplo. ¿Por qué crees que funciona así?
-Porque cada sección de policiales, judiciales, asistentes sociales, médicos, docentes y demás, son todos del SP y todos funcionan con espíritu de cuerpo, se van cubriendo las cagadas de una sección con la otra, es como una corporación. Esto lo que hace es que no funcione nada. Hay cosas terribles, como cuando te sancionan. Vas a los tubos de castigo, te dan unas palizas de muerte, te dopan y te llevan a la unidad psiquiátrica diciendo que te autolesionaste. Ahora, si el psiquiatra que te atiende en la unidad psiquiátrica es otro del SP, por supuesto que va a avalar lo que le dicen. Nos enteramos de esta metodología porque a una piba la rebotaron porque tenía una bota en la espalda y el médico dijo: “esto yo no lo puedo pasar como autolesión”. Por otro lado es una forma de sacar a las golpeadas desde dentro para que cuando llegan a corroborar las denuncias ya no están. Las vienen a buscar y dicen “ah no, está en el psiquiátrico” y cuando van, están tan dopadas que no pueden ni hablar.
Mientras exista una división que se llama Seguridad Interna (que es la que tiene zona liberada y manda más que cualquiera), no importan los valores que tenga un/a docente, un/a médico. No. Ante todo, la seguridad. Y si no empezamos a pensar que la lógica de seguridad debería estar afuera, en el perímetro, para que nadie se vaya de ahí, que eso es lo único a que te condena el/la juez/a, todos esos castigos gratuitos que hoy sufrimos se van a seguir dando. Porque el ‘83 a las cárceles no llegó, no podemos hablar de democracia dentro de un servicio militarizado. La lógica es esa: La lógica es “contra la pared”, “no corra”. La requisa es vejatoria: “abra” “abrase más, quiero ver más”. Todo esto mientras no dejen de ser milicos no se va a modificar.
-Si la escuela primaria y secundaria está dentro de esta lógica de dependencia de los docentes al SP, ¿Cómo se generan los espacios independientes que se ganan?

jueves, 2 de mayo de 2013

Contarla desde adentro

Por Maru Ambort. Al principio era sólo un nombre, una consigna. “La Galle a la kalle”, repetido incansablemente en todo tipo de pintadas y fanzines, volantes y megáfonos. La historia de Karina Germano, militante social que, por las vueltas de la vida y las injusticias del sistema, se comió una banda de años adentro.
Contarla desde adentroUna voz al otro lado del teléfono, con cierto acento gallego, muy amable. Entonces pactamos el día, el lugar. Después de un viajecito en tren a Constitución, se sumó su figura, el saludo y el beso, la charla. Caminamos a un barcito. Entonces la figura se fue agrandando. Cada vez era más grande. Las anécdotas, las injusticias por las que pasó, su historia, su militancia, sus ideas y sus reflexiones. Así la fuimos conociendo y hoy queremos compartir, una historia de militancia y organización al interior de las cárceles, una entrevista con Karina “La Galle” Germano.
La Galle pasó sus días de encierro entre la cárcel de máxima seguridad de Carandirú, Brasil, y el penal N°3 de Ezeiza, donde impulsó una de las experiencias más interesantes de organización interna, alrededor del Centro Universitario. Aquí nos cuenta su experiencia como mujer, como militante, como presa.
-¿Qué particularidades ves en las cárceles de mujeres, respecto de las de varones?
-Hay una diferenciación de género muy fuerte. Dicen que desde hace una década aumentó la delincuencia femenina un 300%. Pero ese 300% no es casual. Digamos, la conformación familiar de la sociedad cambió. Desde hace un tiempo para acá las mujeres son las jefas de familia, sobre todo de las partes más excluidas de la sociedad. Tenemos madres con muchos hijos, de diferentes padres que no se hacen cargo de la familia. Al pertenecer a sectores más desfavorecidos de la sociedad, tienen que cometer delitos económicos casi todas, para poder solventar al grupo familiar. Por eso hay un aumento del 300% de la delincuencia femenina. Esto deja bien claro que no estamos hablando de una población delincuente, sino una población de mujeres que yo admiro mucho porque para ir contra todas las leyes, contra toda convención social para alimentar a tus hijxs, tenés que tener valor. Entonces a mí me parece que no las podés llamar delincuentes, sino corajudas, porque son lxs niñxs lxs que tenés que mantener. Cuando encarcelan a una mujer están arruinando a un grupo familiar, porque es la jefa de familia a nivel económico. El sustento moral de todxs lxs niñxs es la madre. Desintegran al grupo familiar cuando encarcelan a las mujeres. Esta es una diferencia de género muy importante a diferencia de los penales de hombres. En la cárcel eso se continúa, si no hay trabajo para sacarles comida, si no está la posibilidad de que cuando vienen lxs niñxs puedas sacarles un tapper de comida o una moneda cada mes, ya la mujer está en deuda.

jueves, 4 de abril de 2013

El convenio de Periodismo en la Unidad 9 y relación entre Universidad y Cárcel en La Plata


En estos días los estudiantes de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (FPyCS) de la UNLP se encuentran en medio de una lucha por hacer cumplir su derecho a estudiar. Pero es necesario preguntarnos frente a quién es esa lucha. O mejor dicho, frente a qué, ya que las trabas se encuentran en el tira y afloje entre la FPyCS y el Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. 

Hasta el día de la fecha lxs estudiantes presxs pertenecientes a la FPyCS de la UNLP no saben si podrán cursar las materias de su carrera este año debido a que todavía no se ha renovado el convenio existente entre la respectiva facultad y el Ministerio de Seguridad y Justicia de la Provincia de Buenos Aires. El problema no refiere a un conflicto casual ni circunstancial, sino que es parte de la dinámica que año a año asume la puesta en marcha de dicho convenio. Así, mientras “se resuelve” la disputa por el financiamiento, cruzada por ver quién da más y quién da menos y sin que ninguno de los contrincantes asuma la responsabilidad que como instituciones estatales les cabe, el derecho a estudiar de 60 compañerxs privadxs de su libertad está en suspenso. 

viernes, 15 de febrero de 2013

Respuesta a Tiempo Argentino:"estudiar en la cárcel es un problema serio"

Semanas atrás nos escribieron del diario Tiempo Argentino para pedirnos que le contemos nuestra experiencia como colectivo de educación popular en las cárceles. Con la idea de aprovechar la oportunidad para mostrar nuestro trabajo y la realidad que vemos, accedimos. Pero cuando la nota salió publicada, no sólo nos encontramos con que estaba “medio lavada”, sino que la información que brinda no se corresponde en absoluto con lo que vivimos día a día en los penales. Quizá nos estemos apurando, y en realidad lo que compartimos con el diario va a ser usado para una nota posterior. O quizá se encontraron con demasiados datos que no se correspondían con su opinión, y optaron por desconocer este punto de vista. Puede ser también que nuestra visión haya sido demasiado crítica, al punto de no ver las mejoras que impulsa el Estado. En cualquier caso, como no es la primera vez que algo así nos pasa, como creemos que la realidad de la cárcel no puede cambiar si no se muestra a la sociedad lo que pasa allá adentro para que ésta asuma su responsabilidad, y como creemos que día a día los hechos dicen que no se tiene en cuenta que lxs presxs son personas con igualdad de derechos, nos tomamos la libertad de escribir una réplica.

Comenzaremos por poner en tensión ciertas afirmaciones. Para ello retomamos a nuestra cuarta revista que se organiza alrededor del tema en discusión, “la educación en las cárceles”[1]. La nota comienza diciendo que 40 mil presos estudian, dejando de lado la crítica que se puede hacer al número espeluznante de detenidos y detenidas que tenemos en el país (alrededor de 60.000), es altamente cuestionable este dato. Lxs compañerxs del GESEC nos dicen que “Según datos del propio Servicio Penitenciario Bonaerense, en la Provincia de Buenos Aires, sólo el 30% de las personas privadas de su libertad ambulatoria dentro de establecimientos penales[2] acceden a la educación formal de nivel primario o secundario. La matrícula registrada durante el segundo cuatrimestre de 2012, señala que la inscripción en la escuela primaria es de 5555 y la secundaria, de 5367. Si bien estas cifras son celebras por la institución penitenciaria, desde la perspectiva del GESEC[3], que entiende a la educación como un derecho humano inherente a toda persona, estos datos evidencian la vulneración de un derecho para el 70% restante que no accede a propuestas de educación formal en esos niveles, y que debiera estar garantizado por el estado.” Si bien estos datos son para el Servicio Penitenciario Bonaerense, no hay que estar especializadx en el tema para saber la precariedad de las instituciones de encierro federales.

Otro de los datos para “alegrarse” es la cantidad de estudiantes privados y privadas de su libertad que acceden a ofertas educativas. En primer lugar no es lo mismo acceder a una oferta que acceder a la educación, pero además habría que detenerse en considerar lo que es realmente para una persona estudiar en las cárceles. La educación es uno de los tantos derechos violados en el encierro. Es ejercida por parte del SP como un privilegio al que sólo una pequeña parte del total de la población accede, según un sistema de premios y castigos. Las implicancias de esto son claras: no hacés un favor al personal, no vas a la escuela; reclamás por la visita, si tenés visita, no tenés pase para el colegio; no tenés conducta (puntaje armado arbitrariamente por el personal del servicio), no podés ir; exigís comida, un médico, hablar con tu abogadx o denuncias una golpiza, permiso denegado. Son éstas algunas de las variables que van haciendo de filtro en la puerta de la escuela, permitiendo que sólo quienes reúnen ciertas características puedan pasar.

Daniel de la unidad 1 nos cuenta que: “Cierran las puertas a la educación y tienen menos educación que aquellos privadxs de su libertad. Prefieren tomar mate antes que hacer funcionar el sistema educativo (como tiene que funcionar), no te quieren sacar al colegio a estudiar, o te sacan tarde, y ya perdiste una hora de clase. Yo como estudiante universitario he comprobado los obstáculos que pone el Servicio Penitenciario cuando queremos rendir alguna materia en la Universidad, ya que por más que tengamos la autorización del juzgado, ellos ponen la excusa de que no disponen de vehículos para llevarnos. Lo cual está planeado adrede para desmoralizarnos, para que así abandonemos los estudios y con ellos la posibilidad de ser mejores personas y útiles para la sociedad”.

Nos interesa también dejar en claro que la Universidad lejos está de interesarse por sus alumnxs privadxs de la libertad. No existen marcos formales realmente confiables y estables que unan a la Universidad con la educación en los penales. Aquí es importante recalcar que nos centramos en la Universidad de La Plata, no es que del resto del país no nos hayan contado experiencias similares sino que nos dedicamos a hablar del terreno que pisamos. Lo que existe son convenios precarios en ciertas facultades, de ninguna manera la Universidad de La Plata desarrolla un plan integral para los presos y las presas. La mayoría de las veces lxs internxs tienen contacto con la vida universitaria por medio de los proyectos de extensión y voluntariado universitario con presupuestos muy precarios, si es que lo tienen.

Creemos que las cosas han ido cambiando, lxs presxs nos cuentan que las cárceles han mejorado desde los años noventa. También creemos que es posible la construcción de una educación liberadora en un espacio como la cárcel. Pero lo es no por dedicación estatal y benevolencia kirshnerista. Todo esto es resultado de procesos de lucha y resistencia de quienes día a día ponen en juego su cuerpo y su vida en el encierro. Es resultado también del esfuerzo de las organizaciones y de personas que de manera independiente deben arreglárselas para poder pasar a un espacio clausurado a quienes quieran entrar para transformarlos. La movida educativa que lleva a cabo el Estado en contextos de encierro no va en serio, es un problema serio. Un problema para el que no habrá solución sin voluntad política, sin desafiar a aquéllxs que se benefician a costa del sufrimiento de quienes hoy están privadxs de su libertad, y sobre todo, sin la lucha y el compromiso asumido por todxs.


Por último recomendamos la lectura de la revista número 4 Atrapamuros, en especial las siguientes notas tratan específicamente lo que tratamos de discutir con este diario:

"Cárceles: Una fuente de dinero para muchos…" por Manuel, compañero de la U1
"La educación es un derecho" por el grupo Gesec
"Un abuso de poder: la educación es cáceles desde el punto de vista del derecho" por Carolina L y Felipe B.
“Adentro no hay logros ni victorias, son todas actitudes de resistencia”, entrevista con Karina “La Galle” Germano.
"Algunas contradicciones" por Polín L.

[1] La revista puede leerse en nuestra página web: http://www.atrapamuros.org/
[2] Las alcaidías son parte del SPB pero no brindan educación.
[3] El Grupo de Estudios sobre Educación en Cárceles milita por la real garantía del derecho a la educación para todas las personas privadas de su libertad ambulatoria. www.gesec.com.ar

lunes, 29 de octubre de 2012

Carta de un compañero de la U12 al Decano de la FaHCE-UNLP


Difundimos aquí la carta enviada por un compañero detenido en la Unidad 12 de Joaquín Gorina al Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata.
Esta es una de tantas formas de resistencia y lucha que intentamos ejercer desde los penales contra la impasibilidad e injusticia de la Justicia Penal y el abandono del Estado que viven a diario los presos y las presas de Buenos Aires.
Recomendamos leer la carta, que además de ayudar a la difusión de un reclamo legítimo, emociona con su sinceridad y su verdad.



Unidad Penitenciaria N° 12, La Plata, 04 de Octubre de 2012.-

Al  Señor
Decano de la Facultad de
Humanidades de la U.N.L.P
Aníbal Viguera
S…/…D

De mi mayor consideración: