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lunes, 26 de enero de 2015

Un hormiguero insoportable*


Dirán ustedes, ¿por qué macanear y hacernos al ataque de los muros de blanco? ¿Por qué no mejor quedarnos panchxs y mateando, y dejar que sigan así? Porque ese blanco de cuatro paredes es silencio, es sumisión, monotonía y rutina. Es también injusticia…y a nosotrxs no nos quiebra nadie. 

Primero lo asaltaremos con un arsenal de líneas negras de todas las formas y grosores, y lo obligaremos a contornearse para que grite. Les pondremos voz y vida a sus personajes. Después lo bombardearemos con muchos colores, para que sus ardientes rojos, amarillos y violetas lastimen a los negros, grises y opacos de aquellos tristes atuendos de rati, de sus borceguíes de goma que marchan sobre el penal marcando el tiempo del encierro.

Porque por suerte nosotrxs hemos comprendido que el arte es también una trinchera, que es un arma poderosa, de lucha, desanestesiante, para llevar a todas partes: a las marchas, a la cárcel, a los barrios y a la casa. Así como todx presx es político, todo arte es político, y nuestro mural se destila por las grietas del paredón.

El arte es un engendro particular. Desde las primeras contracciones es expresión de nuestras historias, de nuestros torbellinos de sentimientos y nuestros caminos andados. Y cuando ya está por parir, cuando ya se asoma en el mural, en la poesía, en la canción o en lo que fuera, el arte sigue siendo intensamente político. Porque es cuestión de griterío, de disputa y de batalla para mantenerse en pie, y no quebrarse.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Yo pienso*

Ilustración: Faca :.:

Yo pienso que bajar la imputabilidad es discriminación, y eso es algo que parte de la sociedad no piensa. Esto pasa por culpa de los que están arriba, que antes de ayudar a lxs pibxs, los hunden, haciendo más institutos de menores y más cárceles.

¿Y si antes de hacer esas cosas que afectan a lxs pibxs, no hacen más escuelas, más jardines, bibliotecas, hospitales, comedores, y muestran la otra parte de la gente humilde, de los que se rompen el lomo trabajando día a día para poder ayudar a sus familias? Muestren otra parte de la gente. No muestren sólo lo malo. Lxs chicxs hacen lo que hacen porque no tienen una educación como otrxs, les hace falta comida, por eso salen a robar. Por eso en cada barrio de la Argentina tiene que funcionar siempre un comedor y una salita.

jueves, 21 de agosto de 2014

Pasado y presente en el encierro*

Ilustración: Faca
Crímenes contra presos "comunes" ayer y hoy. La masacre del Pabellón Séptimo y la necesidad de asumir de una vez por todas que, como cantó el Indio, todo preso es político.

El 14 de Marzo de 1978 murieron quemadas, asfixiadas, golpeadas y/o con balazos en la cabeza al menos 64 personas en el Pabellón Séptimo de la cárcel federal de Devoto.

El mismo día aparecieron los cadáveres de varios jóvenes que habían estado secuestrados en el campo de concentración “El Vesubio”, un predio también perteneciente al Servicio Penitenciario Federal, ubicado en la Autopista Richieri y Camino de Cintura. Antes de morir sufrieron malos tratos y torturas ejecutados por guardias penitenciarios.


Lo que en el Pabellón Séptimo se inició como una protesta frente a una feroz represión, y culminó con la
muerte de personas desarmadas, desesperadas y humeantes se llamó “Motín de los colchones”. La causa judicial viajó entre la Justicia Federal y la ordinaria y, finalmente, el 30 de julio de 1979 el entonces Juez de Instrucción Jorge Valerga Aráoz decretó un “sobreseimiento provisorio” que la desidia, la falta de interés y el tiempo transformaron en definitivo.



domingo, 20 de julio de 2014

Las miserias del poder

Todo eso que es castigo pero que vive fuera de la cárcel: un sistema penal que se estructura en torno a los miedos de burgueses asustados. Entrevista con Juan Tapia, Juez de Garantías de Mar del Plata.


Más allá y más acá

Ninguna condena empieza y termina en la cárcel. La gran mayoría de los pibes y pibas que caen por primera vez presos conocen desde antes cómo pega la policía; y nadie que salga del encierro dejará por eso de sentir cotidianamente el peso de la persecución estatal. Hay algo que existe más allá y más acá de la cárcel, y funciona con policías, jueces, fiscales, abogados y demás personajes de la fauna estatal. Esta nota es una charla con Juan Tapia, Juez de Garantías de Mar del Plata, acerca de toda esa máquina encargada de marcar gente, perseguirla y castigarla de por vida.

Todo este sistema parece por un lado algo gigante e impersonal, compuesto de legajos, procesos, normas y reglamentos ejecutados burocráticamente por funcionarios públicos apáticos; pero hace falta ver también cómo sus engranajes funcionan a través de rutinas represivas y cotidianas de las distintas fuerzas del orden. Y cómo, en la conjunción de ambas partes, todo esto significa una sola cosa: el estado interviniendo con violencia en la vida de miles de pibes y pibas, todos iguales frente al ojo acusador: pobres, negros, desocupados y por lo tanto propensos a cometer pequeños y torpes delitos, que serán castigados como si fueran el origen de todo mal.

lunes, 14 de abril de 2014

Seguridad: ¿Cómo apagamos el incendio?*



La seguridad es uno de los temas que está en boca de todos, pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de seguridad? Comúnmente se hace referencia al delito en las calles y en los barrios, y a la falta de medidas para combatirlo. Propuestas vacías que buscan que se actúe sobre los hechos pero no sobre las causas son el spot de campaña de muchos políticos: más mano dura sobre los delitos, mayor presencia policial, bajar la edad de imputabilidad para los menores, cámaras en los barrios. Para ser más explícitos, se busca cortar la mano antes de pensar por qué la mano tomó lo que tomó, o qué motivos tiene para hacerlo.