El lunes pasado estuvimos en el programa “Pajaritos en el Aire” de Radio Perio, la radio de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social –UNLP.
Contamos cómo comenzó nuestro proyecto y cómo llego a ser lo que hoy es. Conversamos sobre nuestras actividades en los penales y la importancia de la educación y la comunicación en la cárcel, pero con la necesidad de recuperar las experiencias y la voz de quienes se encuentran en ellas. Respondemos preguntas sobre “cultura carcelaria”, los talleres al interior de los penales, el derecho a sindicalización, políticas de seguridad y electoralismo, las policías locales y algunas cosas más.
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miércoles, 22 de abril de 2015
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Lxs presxs, ¿tienen que tener derechos laborales?
Esa fue la pregunta que empezó a rondar por distintos medios de comunicación a partir del fallo. El martes, la Cámara Federal de Casación Penal sentenció que el trabajo que realizan las personas privadas de su libertad se equipare al trabajo que realiza una persona por fuera de la cárcel. Basándose en el principio constitucional de ‘‘igual remuneración por igual tarea’’, se incluyen además obra social, cobertura frente a accidentes, asignaciones familiares, agremiación y capacitación laboral.
A partir del reclamo de presos de la Unidad 1 de Ezeiza por descuentos salariales e irregularidades, la Justicia se vio obligada a discutir sobre la desigualdad en las condiciones de trabajo.
lunes, 28 de julio de 2014
¿Delincuente se nace o se hace?
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| Fotografía: Georgiana SaintClair |
Tampoco tengo la culpa de que sea más útil agarrar un arma que una lapicera, porque ese arma te ayuda a llenar la panza y a permanecer al mundo del consumo. Es el contexto que te alienta a dejar de estudiar porque en ese momento, tu familia necesita de tu ayuda y ahí, te condenás o te esclavizás.
Solo tenés dos opciones, robás o trabajás. Trabajás para vivir una vida de esclavo, porque el que trabaja acá nunca progresa y se hace rutina la vida de esclavo. O robás, poniendo en riesgo lo más importante, la vida. La tuya y la de otra persona. Pero ya no te importa tu vida, porque estar muerto sería el alivio para no seguir renegando por esa “maldita plata”, y no te importa la vida de esa persona, porque no la conocés y no sabés quién es.
sábado, 28 de junio de 2014
Las consecuencias del encarcelamiento creciente*
Seguridad y políticas públicas: Sobre los viejos y nuevos problemas que acarrea la respuesta represiva al problema de la inseguridad.
Conocer a alguien que haya estado preso, tener un familiar en la cárcel o haber pasado por una situación de encierro, son casos de una realidad cada vez más común en los barrios populares de la provincia de Buenos Aires. Nos referimos al hecho de que en las dos últimas décadas el encarcelamiento ha aumentado en Argentina de manera exponencial, emergiendo como problema social. En tanto crece institucionalmente al aumentar el número de cárceles y de detenidos, también se expande afectando cada vez a más personas en sus historias personales y sus vínculos familiares, sociales y laborales.
La experiencia de vivir en la cárcel es desgarradora. Allí las violencias son la forma habitual de convivencia, tanto desde el personal penitenciario hacia los presos y las presas como entre los mismos internos. La violencia se ejerce desde lo más básico como la falta de acceso a la salud, la alimentación o la educación, hasta lo más extremo como las torturas corporales. También aparece como violencia simbólica, en la forma de malos tratos constantes y naturalizados, degradando y desvalorizando a las personas.
Las violencias se inscriben en los cuerpos y en las mentes de quienes, en el sentido literal y metafórico de la palabra, se encuentran “detenidos”. Estar detenido no implica sólo la condición del encierro, sino que aparece como la imagen de un lapso en el que el tiempo se suspende. La realidad sigue su curso, las personas envejecen, las cosas cambian, pero el “detenido” sólo tendrá acceso a eso de una forma mediatizada, a cuentagotas, a través de la televisión o las visitas familiares. La salida en libertad, más que el éxtasis de la resocialización, se manifiesta como la condensación del aislamiento sostenido en el tiempo y de esa violencia contenida.
domingo, 22 de junio de 2014
"Perdón sociedad, acá estamos", salir de la cárcel y no volver*
El sábado 7 de junio se realizó la Feria de Arte y Diseño organizada por la Cooperativa Hombres y Mujeres Libres, un espacio donde el cooperativismo aparece como una oportunidad de reconstruir los lazos que la cárcel y la pobreza rompen, y una salida laboral frente a la falta de amparo del Estado y las marcas del Servicio Penitenciario.
En la mutual Sentimiento, situada en Avenida Lacroze 4181, 1°piso (Chacarita, CABA), se encuentra funcionando la Cooperativa Hombres y Mujeres Libres (HyML), un espacio autogestionado conformado por personas liberadas y familiares de gente privada de su libertad.
Claudio, uno de sus fundadores, define a la Cooperativa HyML como “una cooperativa textil” que “surge de la necesidad de tener un trabajo digno para los chicos que recuperan la libertad. Nace también de decir: perdón sociedad, acá estamos, estamos laburando, queremos seguir trabajando”.
Con el tiempo, la idea se amplió y comenzó a pensarse en hacer una feria, que ya alcanzó su cuarta edición el pasado sábado 7. La Feria de Arte y Diseño se realiza mensualmente con el objetivo de reunir a diferentes cooperativas, microemprendimientos y a cualquier persona que necesite un espacio donde vender sus productos.
“Dijimos: ‘tenemos un espacio grande, hay un montón de gente en estado de vulnerabilidad que no tienen lugar dónde vender sus cosas’. Apostamos a que en un futuro haya muchas más familias que puedan venir acá y vender lo que hacen artesanalmente los chicos que están detenidos”, dice Claudio respecto a quiénes participan del evento.
jueves, 8 de mayo de 2014
8 de mayo: Día Nacional de Lucha contra la Violencia Institucional
La cárcel es corrupción, tortura, violación de
Derechos Humanos; la cárcel es violencia
institucional
En la cárcel conviven la corrupción, la desidia y la inoperancia. Lxs agentes penitenciarixs, como funcionarixs públicos, cometen delitos a diario. Los grandes montos de dinero destinados a la compra de insumos se pierden en el camino, a los presos y a las presas les falta la comida, el agua, los elementos de higiene, padecen las necesidades más básicas. Pero los delitos del Servicio Penitenciario quedan impunes, impunidad que perpetúa la corrupción.
En la cárcel se padece tortura por acción u omisión de agentes del Estado, o por medio de terceros bajo el consentimiento de los mismos. Las agresiones físicas son tortura. La violencia de género es tortura. Las malas condiciones de salud son tortura. La privación del derecho a la educación es tortura. Las inhumanas condiciones de detención son tortura. Los traslados constantes son tortura. El trabajo esclavo es tortura. La ruptura de vínculos familiares es tortura. El aislamiento como castigo es tortura.
En la cárcel se violan Derechos Humanos. En la cárcel el Estado no genera las condiciones necesarias para una vida diga. Las personas encerradas no pueden ejercer sus derechos políticos y civiles, económicos, sociales y culturales. La cárcel priva mucho más que la libertad ambulatoria.
jueves, 1 de mayo de 2014
Sin gorra ni cachiporra: REpensando el rol de la cárcel en la sociedad *
Reflexiones sobre las ideas de resocialización y reinserción.
Atrapamuros es un colectivo que desde hace seis años se mete
en las cárceles de la ciudad de La Plata para proponerle a los presos y las
presas talleres abordados desde la educación popular. Tras estos años de
trabajo, y teniendo en cuenta nuestro constante intercambio con lo que ahí
adentro se llama “la calle”, nos parece necesario criticar dos conceptos que no
suelen ser cuestionados, pero sí muchas veces mencionados: la reinserción y la
resocialización.
Para empezar, somos conscientes que al intentar analizar
estas ideas estamos desechando la peor de las posturas, ya que hay quienes no
dudan en repetir “que los delincuentes se pudran en la cárcel”, frase tan
trillada como aberrante. Esa es una postura retrógrada, sí, pero igualmente
creer que la cárcel es una institución rehabilitadora que reinserta y
resocializa personas tampoco es tan copado.
domingo, 26 de enero de 2014
Un abuso de poder: la educación en cárceles desde el punto de vista del derecho
Para cualquier persona privada de su
libertad, la educación sería una herramienta fundamental. No sólo hace al
crecimiento y a la liberación personal en un lugar de encierro, sino que contribuye
a tomar conciencia más profunda y social de la situación en que se vive, y aporta
elementos para empezar a actuar sobre las circunstancias que la atraviesan. Asimismo,
la “educación”, concebida por el derecho y las leyes actuales, es una de las
principales bases de la teoría de la resocialización, que justifica la pena
como medida de coerción directa del Estado sobre el pueblo. Como tal, es un
derecho fundamental al que cualquiera debería tener acceso, más aun en un lugar
donde la presencia del Estado es absoluta, como una cárcel.
Ahora bien, para cualquier persona privada
de su libertad, en la mayoría de los casos, la educación es un elemento que se
encuentra distorsionado, trastocado por la forma en que se la utiliza a diario.
Se torna un instrumento de hostigamiento y poder para lxs agentes
penitenciarios, y se reduce a una actividad que ayuda a acceder a algún
beneficio a muchas de las personas detenidas.
¿Cómo funciona la educación en nuestras
cárceles?
En
principio, la educación que
se brinda en las cárceles depende de cada Unidad Penitenciaria en sí misma,
pero en general es precaria, tanto por los escasos recursos con que cuentan, como
así también por la falta de permanencia y continuidad (de personas, de planificación,
entre tantas otras cuestiones). Todo ello sumado a que está atravesada por
todos los problemas propios de la cárcel.
miércoles, 16 de octubre de 2013
La cárcel
¿Qué es la cárcel?
La cárcel es como una especie de ciudad alejada, muy alejada de la comunidad, donde no se puede salir por decisión propia y donde los derechos como internxs no te los respetan. Es un lugar donde se da capacitación para seguir delinquiendo. Puede ser un depósito de personas, como un centro de rehabilitación, y debemos permanecer ahí hasta el día de nuestra libertad. Es un lugar donde encierran gente por sus delitos o por no haber hecho nada.
La cárcel es un centro de corrupción, manejada por gente “mala” con roles que jamás cumplen. Es un negocio para todxs los jefxs, se llenan los bolsillos; es un gran negocio políticamente.
Para mí la cárcel es una porquería y no sirve para nada porque unx a veces no tiene posibilidades de rehabilitarse.
¿Para qué sirve?
Es difícil encontrarle una utilidad, en realidad es para meter en cana a gente que tiene pocos recursos económicos. Pero el/la que trata de salir adelante con esfuerzo lo logra, aunque a veces cuesta sangre, humillación y el alejamiento de nuestros seres queridos. Cuando me refiero a sangre, son vidas, cuando digo humillación me refiero al maltrato, y con respecto al alejamiento es el traslado, ¡te mandan lejos! Al medio del campo, donde te alejás mucho de la familia, y así es más sacrificio para ellxs-casi imposible-por ejemplo Junín, Sierra, Bahía.
La cárcel es un centro de corrupción, manejada por gente “mala” con roles que jamás cumplen. Es un negocio para todxs los jefxs, se llenan los bolsillos; es un gran negocio políticamente.
Para mí la cárcel es una porquería y no sirve para nada porque unx a veces no tiene posibilidades de rehabilitarse.
¿Para qué sirve?
Es difícil encontrarle una utilidad, en realidad es para meter en cana a gente que tiene pocos recursos económicos. Pero el/la que trata de salir adelante con esfuerzo lo logra, aunque a veces cuesta sangre, humillación y el alejamiento de nuestros seres queridos. Cuando me refiero a sangre, son vidas, cuando digo humillación me refiero al maltrato, y con respecto al alejamiento es el traslado, ¡te mandan lejos! Al medio del campo, donde te alejás mucho de la familia, y así es más sacrificio para ellxs-casi imposible-por ejemplo Junín, Sierra, Bahía.
martes, 7 de mayo de 2013
Decirlo para no volver
Por Maru Ambort. Segunda entrega del diálogo con Karina Germano, "La Galle". El drama y la impunidad del Servicio Penitenciario, el rol liberador de la educación y de la organización colectiva en el penal y la reciente vuelta a la calle tras el largo encierro.
-Veníamos hablando de la impunidad del Servicio Penitenciario (SP), de esta intención de poner a la U3 como “cárcel modelo”, y lo que sucede en realidad, de cómo siguen muriendo pibas por la falta de atención médica, por ejemplo. ¿Por qué crees que funciona así?
-Porque cada sección de policiales, judiciales, asistentes sociales, médicos, docentes y demás, son todos del SP y todos funcionan con espíritu de cuerpo, se van cubriendo las cagadas de una sección con la otra, es como una corporación. Esto lo que hace es que no funcione nada. Hay cosas terribles, como cuando te sancionan. Vas a los tubos de castigo, te dan unas palizas de muerte, te dopan y te llevan a la unidad psiquiátrica diciendo que te autolesionaste. Ahora, si el psiquiatra que te atiende en la unidad psiquiátrica es otro del SP, por supuesto que va a avalar lo que le dicen. Nos enteramos de esta metodología porque a una piba la rebotaron porque tenía una bota en la espalda y el médico dijo: “esto yo no lo puedo pasar como autolesión”. Por otro lado es una forma de sacar a las golpeadas desde dentro para que cuando llegan a corroborar las denuncias ya no están. Las vienen a buscar y dicen “ah no, está en el psiquiátrico” y cuando van, están tan dopadas que no pueden ni hablar.
Mientras exista una división que se llama Seguridad Interna (que es la que tiene zona liberada y manda más que cualquiera), no importan los valores que tenga un/a docente, un/a médico. No. Ante todo, la seguridad. Y si no empezamos a pensar que la lógica de seguridad debería estar afuera, en el perímetro, para que nadie se vaya de ahí, que eso es lo único a que te condena el/la juez/a, todos esos castigos gratuitos que hoy sufrimos se van a seguir dando. Porque el ‘83 a las cárceles no llegó, no podemos hablar de democracia dentro de un servicio militarizado. La lógica es esa: La lógica es “contra la pared”, “no corra”. La requisa es vejatoria: “abra” “abrase más, quiero ver más”. Todo esto mientras no dejen de ser milicos no se va a modificar.
-Si la escuela primaria y secundaria está dentro de esta lógica de dependencia de los docentes al SP, ¿Cómo se generan los espacios independientes que se ganan?
jueves, 2 de mayo de 2013
Contarla desde adentro
Por Maru Ambort. Al principio era sólo un nombre, una consigna. “La Galle a la kalle”, repetido incansablemente en todo tipo de pintadas y fanzines, volantes y megáfonos. La historia de Karina Germano, militante social que, por las vueltas de la vida y las injusticias del sistema, se comió una banda de años adentro.
Una voz al otro lado del teléfono, con cierto acento gallego, muy amable. Entonces pactamos el día, el lugar. Después de un viajecito en tren a Constitución, se sumó su figura, el saludo y el beso, la charla. Caminamos a un barcito. Entonces la figura se fue agrandando. Cada vez era más grande. Las anécdotas, las injusticias por las que pasó, su historia, su militancia, sus ideas y sus reflexiones. Así la fuimos conociendo y hoy queremos compartir, una historia de militancia y organización al interior de las cárceles, una entrevista con Karina “La Galle” Germano.
La Galle pasó sus días de encierro entre la cárcel de máxima seguridad de Carandirú, Brasil, y el penal N°3 de Ezeiza, donde impulsó una de las experiencias más interesantes de organización interna, alrededor del Centro Universitario. Aquí nos cuenta su experiencia como mujer, como militante, como presa.
-¿Qué particularidades ves en las cárceles de mujeres, respecto de las de varones?
-Hay una diferenciación de género muy fuerte. Dicen que desde hace una década aumentó la delincuencia femenina un 300%. Pero ese 300% no es casual. Digamos, la conformación familiar de la sociedad cambió. Desde hace un tiempo para acá las mujeres son las jefas de familia, sobre todo de las partes más excluidas de la sociedad. Tenemos madres con muchos hijos, de diferentes padres que no se hacen cargo de la familia. Al pertenecer a sectores más desfavorecidos de la sociedad, tienen que cometer delitos económicos casi todas, para poder solventar al grupo familiar. Por eso hay un aumento del 300% de la delincuencia femenina. Esto deja bien claro que no estamos hablando de una población delincuente, sino una población de mujeres que yo admiro mucho porque para ir contra todas las leyes, contra toda convención social para alimentar a tus hijxs, tenés que tener valor. Entonces a mí me parece que no las podés llamar delincuentes, sino corajudas, porque son lxs niñxs lxs que tenés que mantener. Cuando encarcelan a una mujer están arruinando a un grupo familiar, porque es la jefa de familia a nivel económico. El sustento moral de todxs lxs niñxs es la madre. Desintegran al grupo familiar cuando encarcelan a las mujeres. Esta es una diferencia de género muy importante a diferencia de los penales de hombres. En la cárcel eso se continúa, si no hay trabajo para sacarles comida, si no está la posibilidad de que cuando vienen lxs niñxs puedas sacarles un tapper de comida o una moneda cada mes, ya la mujer está en deuda.
jueves, 16 de agosto de 2012
Salidas transitorias: ¿beneficio o derecho?
Las reflexiones sobre resocialización y el modo de
funcionamiento de la cárcel que reflejan nuestros pensamientos como agrupación
no se limitan a producciones propias de quienes estamos afuera (ver publicación
anterior) . Sino que creemos de gran valor el llevar las discusiones dentro de
los talleres, en donde esa parte de Atrapamuros que esta privada de su
libertad, también reflexiona y se expresa al respecto.
Por ello queremos compartir
con todxs ustedes las ideas principales que escribieron los chicos del taller
de alfabetización sobre el concepto de la salida transitoria como un beneficio,
que fueron derivando en otras discusiones del funcionamiento y la lógica de la
cárcel, que seguiremos charlando a lo largo de los talleres:
“Para nosotros está bien que den este beneficio, de poder
salir con salidas transitorias como estamos viendo el caso del baterista de
callejeros, pero que se lo de a todos en general, no solo a la gente con plata”.
“la salida transitoria en realidad sirve para reinsertarse
en la sociedad y para que la gente vea que podemos cambiar, nosotros también
somos personas igual que todos”.
“Nosotros decimos que está bien la salida transitoria pero
que no sea solamente para gente con plata o poder, también tendría que ser para
todos iguales por que es un derecho y no es un beneficio, somos todas personas”.
“Habría que buscar una forma de que estemos en contacto con
la sociedad y que ellos también traten de darnos una mano que no seamos solo
nosotros los que busquemos el contacto con ellos”.
“Y estaría bueno que haya una empresa del Estado que nos
garantice trabajo para todos los que salimos de estar privados de nuestra
libertad, para que nos den una mano y que no nos cierren las puertas una vez
que salimos”.
Taller de Alfabetización de la Unidad 45 de Romero.
sábado, 11 de agosto de 2012
Sobre la discusión "por la salida de presxs a actos"
En estos
últimos días la cárcel fue puesta como tema de discusión del momento. A partir
de la salida a la calle del detenido Eduardo Vásquez, ex baterista de
Callejeros, a uno de los actos culturales que organiza una agrupación política
kirchnerista llamada Vatayón Militante. Sin embargo, como suele ocurrir en
estos casos, las discusiones fueron superficiales, los argumentos flojos de
contenido, la información tergiversada, y el fin no fue otro que intentar
descalificar a un oponente político.
Pero
debajo de esta disputa entre el oficialismo y Clarín (y entre el Gobierno
nacional y el provincial) se esconden realidades que ninguno de los bandos está
dispuesto a poner sobre la mesa de debate. La situación que viven
cotidianamente los presos y las presas de nuestro sistema penitenciario son
alarmantes e ilegales, y no sólo en las cárceles de la provincia, como dijo la
presidenta en uno de sus tantos palos para Scioli. Decir, como manifestó
Cristina, que el Servicio Penitenciario Federal es un modelo a seguir es, o
bien una mentira, o una toma de posición sobre lo que se cree correcto y
necesario. Porque más allá de las diferencias estadísticas que se puedan llegar
mostrar (suponiendo que las hubiese) respecto del desempeño del Servicio
Penitenciario Bonaerense, el modo de funcionamiento es el mismo, y hablar del
SPF como modelo implica asumir que el modo de tratar a quienes caen presxs es a
través del castigo, de la tortura, del hambre y el hacinamiento, de la
estigmatización y de la privación de los derechos más elementales.
Por otro
lado está la cuestión de la “resocialización a través de los actos”, una
simplificación más que preocupante tanto de la problemática como de sus soluciones.
Se ha hablado en la mayoría de los casos de lxs presxs como si fueran personas
descarriadas, gente que se portó mal y que por eso está presa, para que se lo reinserte y se lo haga nuevamente apto para vivir en sociedad.
Se habla de resocializar como si no hubiese un problema mayor de fondo, una
sociedad que margina a parte de su población imposibilitándole tener una vida
digna. También se presentó a estos actos y otros tipos de salidas de los
penales como herramientas que contribuyen a la resocialización de lxs detenixs
mostrando otro lado de lxs presos, ayudando a que interactúen
con la gente; como si al salir, esa misma sociedad que lxs marginó toda su vida
fuera a estar esperándolxs de brazos abiertos, con trabajo y sin
discriminación, sin pobreza, sin persecución policial, sin acusación mediática.
Pero más
allá de las discusiones que se instalan en los medios y del contenido de las
mismas, la cárcel siempre está presente. En este mismo instante hay 50.000
personas encerradas en nuestro país, dentro de nuestro país y dentro de nuestra
sociedad; no están siendo resocializados y no serán reinsertados en la
sociedad. Están dentro de nuestra sociedad porque están en el lugar que se les
asignó. No serán resocializados en primer lugar, porque a la gente no se la
resocializa, no se le borra lo que se cree inadecuado y se le inserta otro tipo
de información, otras pautas de pensar y de hacer; y a demás, porque esas
personas ya estas socializadas, saben qué es lo correcto e incorrecto, saben
cómo vivir, y sobre todo cómo sobrevivir en sociedad. Y muy probablemente no
serán reinsertados en la sociedad, por un lado, porque nunca estuvieron fuera,
y por otro, porque más allá de todos los cambios que puedan llegar a ocurrir en
la persona de un/a presx, al obtener la libertad se va a encontrar con una
sociedad que no cambió.
Brune y Marino.
miércoles, 22 de junio de 2011
Debemos replantearnos como ciudadanos qué pedimos cuando reclamamos más seguridad. ¿Pedimos que se creen nuevas cárceles? ¿Más patrulleros? ¿Nuevas alcaldías? ¿O pedimos en ese reclamo generalizado y por demás necesario que se busque una solución de fondo? Porque si queremos una mejor sociedad, ésta no sería silenciando y excluyendo a la juventud, relegándola a un depósito de personas, porque eso es hoy en día la cárcel. Acá no se resocializa a nadie. Todo lo contrario. Sólo se crea un círculo vicioso para la sociedad, pero virtuoso para todos aquellos que manejan los fondos destinados a que la persona detenida purgue una condena; y además creo lo más importante es que el preso comprenda la magnitud del daño causado, y tenga la oportunidad de poder insertarse en la sociedad.
Compañero Oscar, estudiante de Comunicación Social, U. 18 de Gorina.
Esta reflexión fue transmitida en el programa “El Patio Trasero” de la radio Asociación Madres de Plaza de Mayo.
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