domingo, 6 de septiembre de 2015

Transmitir, no imponer



Me gusta la idea de poder agradecer a la gente que hace posible esta revista, y me pone muy contento poder representar el pensamiento de tal vez gran parte de la gente que esta presa y no encuentra la manera de expresar, contar, reclamar y plasmar lo que está pasando y que todos vemos, pero que nadie o muy pocos tienen la posibilidad de decir. Y acá es donde se pone bueno, no quiero ser irresponsable al momento de utilizar este medio. Es por ello que voy a aprovechar esta herramienta, quisiera hablar sobre la educación en las cárceles, por el solo motivo que siento que puedo llegar a estar capacitado para charlar sobre esto y dar mi punto de vista. En mi caso particular me tomó 9 años terminar el colegio secundario, con lo tan necesario para la vida cotidiana leer y escribir, para buscar un trabajo, comunicarnos, defendernos, para aprender, ¿y por qué no?, para enseñar. Y recalco enseñar, porque aunque parezca raro o tengamos un concepto de la educación, estoy seguro que todos tenemos la capacidad de transmitir lo que uno sabe a otra persona. Transmitir, no imponer. 

Esta bueno que sepan que estuve alfabetizando a otros detenidos en esta unidad durante 1 año y 6 meses, y les llamaría la atención la cantidad de alumnos que conocí y la otra cantidad que nunca vinieron (no hay lugar para poner esa lista acá, pero la tengo guardada por ahí). Pero lo que más importa sobre este tema, es que no se le da la importancia que tiene el aprender. No se entiende como en un lugar que estas para la "resocialización" o para "insertarte en la sociedad", no exista un compromiso real con el tema de la alfabetización. Es como que a alguien que quiere ser soldado, le enseñen a tirar con una gomera. Bueno hay excepciones por supuesto, no es bueno meter en la bolsa a todos. Siempre hay gente que en verdad se preocupa por esto, sino, no hubiera podido trabajar en alfabetización un pibe como yo, y gracias a 3 o 4 diccionarios que nos dieron, lápices y unas hojas. Pero en verdad siento que faltaría un poco más de compromiso de parte de la gente que está capacitada y tiene los medios para poder generar esto tan necesario. El tema es mucho más extenso, pero lo voy a dejar ahí, y como mi vocación es enseñar quiero agregar unas palabras que aprendí acá adentro. Disculpen si no les gusta lo que les digo, o las palabras que les enseño abajo no son “ñery” o lo que significa “rana", pero me parecen mejor estas otras: 

Hipócrita: Persona que te dice que hacer, pero hace lo contrario o peor que nosotros. 
Concepto: idea de lo que es una cosa. 
Resocializar: Capacitar a una persona para insertarla en la sociedad. 
Capacitar: enseñar, instruir. Transmitir sabiduría. 
Sociedad: conjunto de personas que se relacionan entre sí para lograr un objetivo común. 
Ideal: es una idea de cómo tendría que ser una cosa, un modelo a llegar. 

 * Escrito de un compañero para la revista Nos Re Volamos #2 (http://issuu.com/atrapamuroseducacionencarceles/docs/nos-re-volamos2)

lunes, 24 de agosto de 2015

Alto mambo, la revista

Alto mambo es una revista hecha por pibes desde adentro, en el marco de los talleres de Edición de revistas independientes, de Atrapamuros.

"Alto Mambo es el lugar donde podemos compartir experiencias, trabajando en grupo y compartiendo; es la unión en la cárcel para liberar el alma con alboroto e ideas locas, rompiendo esquemas dentro de los muros. Esta revista es para nosotros un alto mambo."

sábado, 8 de agosto de 2015

El día que Bruera me inundó


Yo obvio, nunca lo voté, pero aplaudí en su momento la creatividad del slogan “Bruera es agosto”. Y te comías un poquito la idea de que era algo distinto, que iba a ser otra cosa. Pero una vez pasado el remolino electoral, cuando ya van un par de meses de gestión, se sabe que nunca es como prometieron en los panfletos. La gente empieza a conformarse con la brillantina, con la fiesta del tomate platense, la fiesta del pan dulce con frutas secas, la del maní cervecero, la de la manzana embebida en caramelo. Te parece simpático que venga Piñón Fijo a la Plaza Moreno para el día del niño.

Y otra vez vuelven las campañas, la hora de votar, y aparecen de nuevo las propuestas fuertes: “inclusión”, “transporte”, “salud”. Las importantes, las que son dejadas de lado durante el mandato porque se priorizan las paredes limpias y las veredas barridas. Y bueno, gana esa idea de que “a este ya lo conozco”, que “no es tan malo”, que “con otro podría ser peor”. Y aparece la reelección.

La movida es que nadie se imaginaba que era para tanto, que mientras se hacían pavadas se dejaban de hacer cosas que se necesitaban posta. Y te olvidas de dimensionar que las decisiones de un tipo –y lxs que trabajan con él- pueden cambiar tanto tu vida, y la vida de los otros. Ellos ya sabían que existían las condiciones para que ocurra la inundación del 2 de Abril de 2013, nos enteramos que ya sabían. Les presentaron los informes de la UNLP y de otros expertos que se habían hecho en base a inundaciones previas (2002, 2005 y 2008); había un decreto -el 486/08- que dictaba Estado de emergencia hídrica en partidos de la provincia, entre ellos La Plata, Berisso y Ensenada; y un amparo presentado tras la sanción del Código de Ordenamiento Urbano (COU).

Tenían que escuchar las alarmas, hacerse cargo, invertir, llevar adelante las obras hídricas-hidráulicas que faltaban, diseñar un plan de contingencia, y demás medidas necesarias. Pero se hicieron los boludos. Decidieron no hacerlo, así me jodieron a mí, a vos y a tanta gente que hoy escucha llover y se le contractura el estómago.

viernes, 7 de agosto de 2015

La mamá que aprendió a luchar por Omar Cigarán y otros pibes que mató la policía


Sandra Gómez sintió un golpe en la puerta de su casa, en la esquina de las calles 40 y 120, en La Plata. Se asomó con su bebé en brazos y se quedó paralizada: un grupo de policías entró y empezó a romper todo. Le dijeron que era un allanamiento y le pusieron un arma en la cabeza.
- Dónde está el guacho, decinos dónde está el guacho.
- No sé a qué guacho te referís, estoy sola con el nene, bajá el arma.
- No te hagas la boluda, dale, que vos sabés dónde esconde las cosas el guacho.
Los agentes buscaban una moto, una pistola y balas. Entraron a las habitaciones y destrozaron un ropero de cuatro puertas. No iban a encontrar nada porque a Omar Cigarán nunca le habían permitido llevar a su casa cosas robadas. Entonces la amenazaron.
- Si no entregás al guacho a la comisaría, mañana lo tenés muerto.
La mañana siguiente, el 14 de febrero de 2013, Sandra estaba en la vereda y vio pasar al hijo en la moto de un amigo. Él le sonrió y ella se volvió para adentro. Al mediodía la llamó una vecina: “venite para la 43 que lo mataron a Omar”.
Cuando llegó la calle estaba cortada, llena de policías y de gente. No la dejaban pasar y le dio un empujón a una agente. Quisieron detenerla, ella les explicó que era la mamá pero no pudo ver el cuerpo que estaba tirado en el piso tapado de bolsas, como si fuera basura. Sandra se desmayó y la llevaron a su casa. Ningún policía fue a avisarle que habían matado a su hijo. Después se enteró por vecinos que el cuerpo estuvo en la calle hasta las cinco de la tarde. Se lo entregaron cuatro días después, sucio y ensangrentado. Su papá tuvo que bañarlo.

miércoles, 24 de junio de 2015

El día que Aníbal me ninguneó



Aníbal Fernández no tuvo ningún reparo en ningunearnos cuando declaró, el 26 de junio de 2002, que había sido un enfrentamiento entre piqueteros. Sostenía que nuestros compañeros asesinados –por la espalda–, se habían matado entre ellos. Cuando la sangre de Darío y Maxi todavía estaba desparramada en la estación Avellaneda, Aníbal protegió a la policía y acusó a las organizaciones que estaban reclamando por una vida más digna. No sólo negó la verdad y acusó a las propias víctimas de victimarios, sino que siquiera tuvo la nobleza de reconocer que se estaban haciendo reclamos justos. Llamó a nuestro plan de lucha “un cronograma de hostilidades” como si fuésemos mafiosxs “apretando” a inocentes, cuando era en realidad la expresión de los sectores más desfavorecidos exigiendo justicia e igualdad a uno de los más nefastos políticos argentinos: Eduardo Duhalde.

No fue ni la primera ni la última vez que nos ninguneó.

lunes, 8 de junio de 2015

El día que Scioli me pegó


Oscuridad total. Gente corriendo y gritando entre gases lacrimógenos, palos y balas de goma. Hasta perros prendidos fuego. Destruyendo todo a su paso, deteniendo personas como en las épocas más nefastas, ante niñxs y bebés. Así fue la última vez que Scioli me pegó, por reclamar un pedacito de tierra para construir una casa, por atentar contra su negociado inmobiliario.
El último golpe pero no el primero: el año pasado les tocó a lxs trabajadorxs del Diario Hoy. Después de ser despedidxs por reclamar mejores condiciones laborales e intentar afiliarse al Sindicato de Prensa Bonaerense, bloquearon la entrada del diario a modo de protesta y les contestaron con balas de goma y detenciones para amedrentarlxs. Porque la violencia que ejerce Scioli no es sólo física, es también psicológica.
Y es que a Daniel no le gustan los reclamos. Cuando lxs empleadxs de la Dirección General de Cultura y Educación, a principios de este año, pidieron aumentos en sus salarios se lxs reprimió con gases pimienta y lacrimógeno. Y cuando el Frente de Resistencia Territorial denunció a principios de 2014 la falta de asistencia a los comedores populares, se los atacó con balas de goma y plomo, hiriendo incluso a un bebé de 2 meses.  Es tanta su intolerancia que hasta violentó a sus soldaditxs de la bonaerense, esxs que se ensucian las manos por él, cuando reclamaron aumentos en sus sueldos básicos.