viernes, 8 de marzo de 2013

8 de Marzo: Las mujeres también estamos presas


Por Marino Chaves y María Eugenia Ambort 

Un nuevo día de las mujeres. ¿Qué se nos viene a la cabeza cuando pensamos en las mujeres? ¿Qué estereotipos se nos presentan? ¿Nos imaginamos cómo es la vida de una mujer que está presa? En esta ocasión, algunos aportes para repensar qué es lo natural y qué no, sobre eso que llamamos “ser mujer”.

Más allá de las razones por las que el 8 de Marzo sea el día de la mujer (o las mujeres), una larga lista de estereotipos debe estar circulando hoy por la cabeza de cada uno/a al rememorar la fecha. Mujeres trabajadoras, mujeres madres, mujeres que estudian, mujeres que luchan; modelos, presidentas, secretarias, locutoras, hermanas, novias, amigas... La lista sigue, y las opciones se combinan infinitamente en cada caso, mientras cada mente imagina una silueta, una particular forma de ser, una manera de hablar, de pensar, de sentir. A pesar de la cantidad y diversidad seguramente resultante, nos preguntamos ¿En cuántas de las imágenes, que en este día, creamos para pensar a las mujeres, para problematizar su lugar en la sociedad, tenemos en cuenta la imagen de una mujer presa?

Nos atrevemos a decir que no en muchas. Es por eso que traemos a colación algunos elementos que permitan ampliarlas; para repensar y complejizar un poco más eso que supuestamente es ser mujer, y de lo que por consiguiente, debería tratarse este día.

jueves, 7 de marzo de 2013

Héroe y compañero


Estos son días tristes para Nuestra América. Quien fuera líder de una revolución nueva desapareció físicamente, víctima de una injusta enfermedad. Hoy, como siempre en momentos de fuerte conmoción, nos toca mirar un poco hacia atrás para seguir con más fuerzas hacia adelante. No caben dudas de que las esperanzas revolucionarias latinoamericanas de este corto siglo estuvieron en gran parte depositadas en ese país, anteriormente irrelevante en el mapa político mundial, que supo, a fuerza de acumular experiencias de lucha, forjar una revolución inesperada y heroica. No podemos pensar el socialismo de nuestro continente hoy sin retomar el ejemplo de Venezuela y el liderazgo de Chávez.

Quizás no deba asombrarnos que allá donde reinaba el neoliberalismo en su forma más cruda, donde el modelo extractivista no significaba absolutamente nada para unas clases populares hambreadas hasta el límite, una chispa encendió las fuerzas revolucionarias de los pueblos. O quizás sí debamos asombrarnos, porque, muy a nuestro pesar, la historia de nuestro continente está repleta de salidas institucionales a situaciones de crisis orgánica donde desde el estado se varía el discurso pero el resto sigue igual. Lo formidable e inesperado de la Revolución Bolivariana, en el contexto latinoamericano, es que se encaminó irreversiblemente hacia el socialismo. Un socialismo nuevo, fervientemente popular, heterodoxo y latinoamericano.

La Revolución Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI son la prueba irrefutable de que los pueblos crean formas novedosas de gobernarse cuando toman las riendas de su destino. Las estructuras estatales, obsoletas y burguesas, son desbordadas por las olas revolucionarias, que, contra todos los enemigos imaginables, construyen el verdadero poder del pueblo. Si hay algo que el bravo pueblo venezolano nos enseñó es que la revolución hoy es posible en nuestro continente.


viernes, 15 de febrero de 2013

Respuesta a Tiempo Argentino:"estudiar en la cárcel es un problema serio"

Semanas atrás nos escribieron del diario Tiempo Argentino para pedirnos que le contemos nuestra experiencia como colectivo de educación popular en las cárceles. Con la idea de aprovechar la oportunidad para mostrar nuestro trabajo y la realidad que vemos, accedimos. Pero cuando la nota salió publicada, no sólo nos encontramos con que estaba “medio lavada”, sino que la información que brinda no se corresponde en absoluto con lo que vivimos día a día en los penales. Quizá nos estemos apurando, y en realidad lo que compartimos con el diario va a ser usado para una nota posterior. O quizá se encontraron con demasiados datos que no se correspondían con su opinión, y optaron por desconocer este punto de vista. Puede ser también que nuestra visión haya sido demasiado crítica, al punto de no ver las mejoras que impulsa el Estado. En cualquier caso, como no es la primera vez que algo así nos pasa, como creemos que la realidad de la cárcel no puede cambiar si no se muestra a la sociedad lo que pasa allá adentro para que ésta asuma su responsabilidad, y como creemos que día a día los hechos dicen que no se tiene en cuenta que lxs presxs son personas con igualdad de derechos, nos tomamos la libertad de escribir una réplica.

Comenzaremos por poner en tensión ciertas afirmaciones. Para ello retomamos a nuestra cuarta revista que se organiza alrededor del tema en discusión, “la educación en las cárceles”[1]. La nota comienza diciendo que 40 mil presos estudian, dejando de lado la crítica que se puede hacer al número espeluznante de detenidos y detenidas que tenemos en el país (alrededor de 60.000), es altamente cuestionable este dato. Lxs compañerxs del GESEC nos dicen que “Según datos del propio Servicio Penitenciario Bonaerense, en la Provincia de Buenos Aires, sólo el 30% de las personas privadas de su libertad ambulatoria dentro de establecimientos penales[2] acceden a la educación formal de nivel primario o secundario. La matrícula registrada durante el segundo cuatrimestre de 2012, señala que la inscripción en la escuela primaria es de 5555 y la secundaria, de 5367. Si bien estas cifras son celebras por la institución penitenciaria, desde la perspectiva del GESEC[3], que entiende a la educación como un derecho humano inherente a toda persona, estos datos evidencian la vulneración de un derecho para el 70% restante que no accede a propuestas de educación formal en esos niveles, y que debiera estar garantizado por el estado.” Si bien estos datos son para el Servicio Penitenciario Bonaerense, no hay que estar especializadx en el tema para saber la precariedad de las instituciones de encierro federales.

Otro de los datos para “alegrarse” es la cantidad de estudiantes privados y privadas de su libertad que acceden a ofertas educativas. En primer lugar no es lo mismo acceder a una oferta que acceder a la educación, pero además habría que detenerse en considerar lo que es realmente para una persona estudiar en las cárceles. La educación es uno de los tantos derechos violados en el encierro. Es ejercida por parte del SP como un privilegio al que sólo una pequeña parte del total de la población accede, según un sistema de premios y castigos. Las implicancias de esto son claras: no hacés un favor al personal, no vas a la escuela; reclamás por la visita, si tenés visita, no tenés pase para el colegio; no tenés conducta (puntaje armado arbitrariamente por el personal del servicio), no podés ir; exigís comida, un médico, hablar con tu abogadx o denuncias una golpiza, permiso denegado. Son éstas algunas de las variables que van haciendo de filtro en la puerta de la escuela, permitiendo que sólo quienes reúnen ciertas características puedan pasar.

Daniel de la unidad 1 nos cuenta que: “Cierran las puertas a la educación y tienen menos educación que aquellos privadxs de su libertad. Prefieren tomar mate antes que hacer funcionar el sistema educativo (como tiene que funcionar), no te quieren sacar al colegio a estudiar, o te sacan tarde, y ya perdiste una hora de clase. Yo como estudiante universitario he comprobado los obstáculos que pone el Servicio Penitenciario cuando queremos rendir alguna materia en la Universidad, ya que por más que tengamos la autorización del juzgado, ellos ponen la excusa de que no disponen de vehículos para llevarnos. Lo cual está planeado adrede para desmoralizarnos, para que así abandonemos los estudios y con ellos la posibilidad de ser mejores personas y útiles para la sociedad”.

Nos interesa también dejar en claro que la Universidad lejos está de interesarse por sus alumnxs privadxs de la libertad. No existen marcos formales realmente confiables y estables que unan a la Universidad con la educación en los penales. Aquí es importante recalcar que nos centramos en la Universidad de La Plata, no es que del resto del país no nos hayan contado experiencias similares sino que nos dedicamos a hablar del terreno que pisamos. Lo que existe son convenios precarios en ciertas facultades, de ninguna manera la Universidad de La Plata desarrolla un plan integral para los presos y las presas. La mayoría de las veces lxs internxs tienen contacto con la vida universitaria por medio de los proyectos de extensión y voluntariado universitario con presupuestos muy precarios, si es que lo tienen.

Creemos que las cosas han ido cambiando, lxs presxs nos cuentan que las cárceles han mejorado desde los años noventa. También creemos que es posible la construcción de una educación liberadora en un espacio como la cárcel. Pero lo es no por dedicación estatal y benevolencia kirshnerista. Todo esto es resultado de procesos de lucha y resistencia de quienes día a día ponen en juego su cuerpo y su vida en el encierro. Es resultado también del esfuerzo de las organizaciones y de personas que de manera independiente deben arreglárselas para poder pasar a un espacio clausurado a quienes quieran entrar para transformarlos. La movida educativa que lleva a cabo el Estado en contextos de encierro no va en serio, es un problema serio. Un problema para el que no habrá solución sin voluntad política, sin desafiar a aquéllxs que se benefician a costa del sufrimiento de quienes hoy están privadxs de su libertad, y sobre todo, sin la lucha y el compromiso asumido por todxs.


Por último recomendamos la lectura de la revista número 4 Atrapamuros, en especial las siguientes notas tratan específicamente lo que tratamos de discutir con este diario:

"Cárceles: Una fuente de dinero para muchos…" por Manuel, compañero de la U1
"La educación es un derecho" por el grupo Gesec
"Un abuso de poder: la educación es cáceles desde el punto de vista del derecho" por Carolina L y Felipe B.
“Adentro no hay logros ni victorias, son todas actitudes de resistencia”, entrevista con Karina “La Galle” Germano.
"Algunas contradicciones" por Polín L.

[1] La revista puede leerse en nuestra página web: http://www.atrapamuros.org/
[2] Las alcaidías son parte del SPB pero no brindan educación.
[3] El Grupo de Estudios sobre Educación en Cárceles milita por la real garantía del derecho a la educación para todas las personas privadas de su libertad ambulatoria. www.gesec.com.ar

martes, 4 de diciembre de 2012

Presentación revista Atrapamuros #4

Presentamos la revista Atrapamuros #4. ¡Están todos invitados a compartir este momento con nosotrxs y a llevarse su revista!

lunes, 29 de octubre de 2012

Carta de un compañero de la U12 al Decano de la FaHCE-UNLP


Difundimos aquí la carta enviada por un compañero detenido en la Unidad 12 de Joaquín Gorina al Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata.
Esta es una de tantas formas de resistencia y lucha que intentamos ejercer desde los penales contra la impasibilidad e injusticia de la Justicia Penal y el abandono del Estado que viven a diario los presos y las presas de Buenos Aires.
Recomendamos leer la carta, que además de ayudar a la difusión de un reclamo legítimo, emociona con su sinceridad y su verdad.



Unidad Penitenciaria N° 12, La Plata, 04 de Octubre de 2012.-

Al  Señor
Decano de la Facultad de
Humanidades de la U.N.L.P
Aníbal Viguera
S…/…D

De mi mayor consideración:

lunes, 17 de septiembre de 2012

Noche de los Lápices



Observando la foto de los chicos que marchaban la Noche de los Lápices reclamando tener derecho a estudiar, libres de elegir sin ningún tipo de censura, trato de imaginarme ese momento. Querer estudiar y terminar demorado, preso, sin olvidarme de que si además de no estar de acuerdo con lo que te obligaban, si reclamabas o marchabas, terminabas asesinado. No puedo imaginar vivirlo.

Bueno, ahora viene nuestro presente, que es el que vivo día a día, y mucho de esto no ha cambiado. Está todo igual pero mucho más camuflado. Y no me imagino esto, lo veo con mis ojos. Chicos solos en la calle sobreviviendo, amigos de barrios humildes, adolescentes pidiendo por favor “sálvenme del paco”. Y es ahí donde yo me pregunto: ¿todos estos chicos accederán a una educación? ¿Tendrán realmente la posibilidad de poder elegir estudiar?

Parece que mi presente algo de parecido con el pasado tiene. ¿Esto qué es?

Compañero de la Unidad 12