domingo, 19 de abril de 2015

Basta de candidatxs verdugxs


Una puerta giratoria y una música dramática. Así empieza el video que lanzó el Frente Renovador la semana pasada, con la consigna ‘‘Basta de jueces sacapresos’’. En primer lugar, es importante desmitificar algunas cosas: los presos no entran por una puerta y salen por la otra. Según la Organización de las Naciones Unidas, La población carcelaria en Argentina creció de 37.885 personas en el año 2000 a 59.227 personas en 2010, es decir que casi se duplicó en diez años. Hoy las cárceles no sólo están superpobladas, sino que un 60% de las personas detenidas ni siquiera tienen condena: no se demostró si son inocentes o culpables del delito.

‘‘La inseguridad es el principal problema de los argentinos’’ se sentencia entre las imágenes recopiladas de distintos canales amarillistas, que tienen un objetivo en común: que la gente relacione la palabra ‘‘delito’’ con un solo sector social. Casualmente el más vulnerable. También, que la palabra ‘‘inseguridad’’ sea sinónimo de que te asalten y te roben el celular, y no de otras inseguridades, como no tener una casa que se banque una tormenta o una salita que funcione en el barrio.

‘‘El delito crece en todas las ciudades del país’’: falso. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el índice de criminalidad en Argentina se posiciona hoy con una tasa de un 5,5 de homicidios dolosos por cada 100.000 habitantes. Si comparamos los datos con los años de la crisis económica, vemos que en 2002 alcanza un pico histórico de 9,2.

Podemos ver que ante la mayor vulnerabilidad, desestabilización y desigualdad social, hay una tendencia a la mayor criminalidad. No hay más delitos que antes, lo que pasa es que los delitos que suceden están todo el tiempo en televisión. Entonces, ¿por qué estos factores no se tienen en cuenta a la hora de pensar políticas para reducir el delito? Sucede que para el Frente Renovador, ‘‘no hay tiempo para debates ni para vanidades ideológicas’’. Las soluciones siguen siendo las que se vienen implementando desde los ’90: rápidas, sin discusión de los problemas de fondo, y por ende ineficientes.

lunes, 23 de febrero de 2015

Entre Nisman y Cigarán: justicia para todxs o justicia para nadie


“¡Justicia!” El pedido por la justicia es uno de los reclamos más comunes que ha habido en la historia, un reclamo que se hace presente a diario, con el que convivimos. Pero ¿qué significa realmente?

Extremadamente variado es el contenido de ese grito de justicia, y la última semana ha sido una demostración de esto: dos actos que a simple vista son fuertemente contrarios pero que tienen gran conexión.

Por un lado estuvo la llamada “Marcha del silencio” o 18F. Una manifestación que tuvo como base la demanda de justicia por la muerte de Alberto Nisman. Una demanda cargada de contradicciones, arguyendo la necesidad de defender las instituciones republicanas, son los propixs funcionarixs del sistema judicial quienes se autoexigen el reclamo, y se organizan y convocan a una marcha “apolítica” cargando las tintas sobre el gobierno. Una marcha de la que “todo el mundo habló” debido a la magnificación y épica que le dio la cobertura de los medios masivos de comunicación.

Por otro lado, el viernes 20 de febrero en la ciudad de La Plata, se realizó una marcha reclamando justicia por el caso de Omar Cigarán, un pibe del Barrio Hipódromo que el 15 de febrero de 2013 vio terminada su vida –como muchxs otrxs– por culpa de la maldita policía. Como pasa en movilizaciones por casos similares, la del viernes no salió en los grandes medios ni se hicieron presentes miles de personas. Responde a un reclamo más humilde pero que debería ser igual de importante para nuestra sociedad, un reclamo que sin miedo se declara político al grito de “¡Ni un pibe menos!”

Viendo cómo estas marchas tienen un carácter tan diferente, vale ponerse a pensar qué es esa justicia de la que tanto se habla. ¿Es la misma en ambos casos?

lunes, 26 de enero de 2015

Un hormiguero insoportable*


Dirán ustedes, ¿por qué macanear y hacernos al ataque de los muros de blanco? ¿Por qué no mejor quedarnos panchxs y mateando, y dejar que sigan así? Porque ese blanco de cuatro paredes es silencio, es sumisión, monotonía y rutina. Es también injusticia…y a nosotrxs no nos quiebra nadie. 

Primero lo asaltaremos con un arsenal de líneas negras de todas las formas y grosores, y lo obligaremos a contornearse para que grite. Les pondremos voz y vida a sus personajes. Después lo bombardearemos con muchos colores, para que sus ardientes rojos, amarillos y violetas lastimen a los negros, grises y opacos de aquellos tristes atuendos de rati, de sus borceguíes de goma que marchan sobre el penal marcando el tiempo del encierro.

Porque por suerte nosotrxs hemos comprendido que el arte es también una trinchera, que es un arma poderosa, de lucha, desanestesiante, para llevar a todas partes: a las marchas, a la cárcel, a los barrios y a la casa. Así como todx presx es político, todo arte es político, y nuestro mural se destila por las grietas del paredón.

El arte es un engendro particular. Desde las primeras contracciones es expresión de nuestras historias, de nuestros torbellinos de sentimientos y nuestros caminos andados. Y cuando ya está por parir, cuando ya se asoma en el mural, en la poesía, en la canción o en lo que fuera, el arte sigue siendo intensamente político. Porque es cuestión de griterío, de disputa y de batalla para mantenerse en pie, y no quebrarse.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Yo pienso*

Ilustración: Faca :.:

Yo pienso que bajar la imputabilidad es discriminación, y eso es algo que parte de la sociedad no piensa. Esto pasa por culpa de los que están arriba, que antes de ayudar a lxs pibxs, los hunden, haciendo más institutos de menores y más cárceles.

¿Y si antes de hacer esas cosas que afectan a lxs pibxs, no hacen más escuelas, más jardines, bibliotecas, hospitales, comedores, y muestran la otra parte de la gente humilde, de los que se rompen el lomo trabajando día a día para poder ayudar a sus familias? Muestren otra parte de la gente. No muestren sólo lo malo. Lxs chicxs hacen lo que hacen porque no tienen una educación como otrxs, les hace falta comida, por eso salen a robar. Por eso en cada barrio de la Argentina tiene que funcionar siempre un comedor y una salita.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Entrevista

Video sobre nuestro trabajo realizado por estudiantes de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social - UNLP, agosto 2014.

Taller de Producción Audiovisual I
Cátedra 2 – Comisión 1

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Lxs presxs, ¿tienen que tener derechos laborales?


Esa fue la pregunta que empezó a rondar por distintos medios de comunicación a partir del fallo. El martes, la Cámara Federal de Casación Penal sentenció que el trabajo que realizan las personas privadas de su libertad se equipare al trabajo que realiza una persona por fuera de la cárcel. Basándose en el principio constitucional de ‘‘igual remuneración por igual tarea’’, se incluyen además obra social, cobertura frente a accidentes, asignaciones familiares, agremiación y capacitación laboral.

A partir del reclamo de presos de la Unidad 1 de Ezeiza por descuentos salariales e irregularidades, la Justicia se vio obligada a discutir sobre la desigualdad en las condiciones de trabajo.