miércoles, 3 de junio de 2015

Desde la cárcel de mujeres también decimos #NiUnaMenos


- Porque para que la justicia haga algo por nosotras una tiene que estar muerta.
- Porque la mujer tiene voz y se tiene que escuchar; la mujer tomó un rol en la sociedad y no podemos permitir que siga habiendo femicidios. ¡Mujeres, luchemos por nuestros derechos!
- Porque yo fui una mujer golpeada, por eso espero que la justicia le de un poco más de cabida a la violencia de género, y poder ser un poco más iguales.
- Porque muchas mamás pierden a sus hijas, como niñas pierden a su madre. Porque no hay justicia y el hombre siempre se queda en su casa como si nada mientras la familia de la víctima sufre y no tienen nada a cambio por el esfuerzo que hicieron. Porque yo también pasé casi lo mismo, estuve dos años con un pibe y me lastimó, me quemó y me cortó el cuerpo. Siempre hice la denuncia pero nunca pasó nada.
- Porque no nos responden cuando hacemos denuncias de agresiones y golpes, cuando a nuestrxs hijxs le quedan secuelas de los hechos, por experiencia propia digo: Basta de violencia de género y justicia por las que no están. Ni una menos.

viernes, 15 de mayo de 2015

El día que Macri me robó


Escucho hablar mucho de que en este país faltan leyes, de que todxs lxs delincuentes están en la calle, de que hace falta una verdadera justicia que actúe para poner a lxs chorrxs donde tienen que estar. Y estoy de acuerdo.

Estoy de acuerdo porque año tras año, ¿cuánto nos sacan del bolsillo a lxs laburantes, a la gente decente? Mucho, seguro. Y no nos gusta nada.
También escuché hablar muchas veces de que sabemos quiénes son lxs delincuentes y que nadie hace nada para sacarlxs de donde están, que son totalmente impunes a la ley, que están mantenidxs por todos nuestros impuestos. Y tienen razón.

Mirá a Macri. Debe ser uno de lxs chorrxs más grandes de la historia. Me contaron que en 1975 su familia era dueña de 7 empresas, y hacia el fin de la dictadura tenían 46 en su poder. Y ni que hablar de que parte de la deuda externa del país se debió a la estatización de la deuda privada del Grupo Macri en 1983. Muy acorde a su relato de que “hay que hacer lo que Griesa diga”, ¿no?

miércoles, 22 de abril de 2015

Atrapamuros en Radio Perio

El lunes pasado estuvimos en el programa “Pajaritos en el Aire” de Radio Perio, la radio de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social –UNLP.

Contamos cómo comenzó nuestro proyecto y cómo llego a ser lo que hoy es. Conversamos sobre nuestras actividades en los penales y la importancia de la educación y la comunicación en la cárcel, pero con la necesidad de recuperar las experiencias y la voz de quienes se encuentran en ellas. Respondemos preguntas sobre “cultura carcelaria”, los talleres al interior de los penales, el derecho a sindicalización, políticas de seguridad y electoralismo, las policías locales y algunas cosas más.

domingo, 19 de abril de 2015

Basta de candidatxs verdugxs


Una puerta giratoria y una música dramática. Así empieza el video que lanzó el Frente Renovador la semana pasada, con la consigna ‘‘Basta de jueces sacapresos’’. En primer lugar, es importante desmitificar algunas cosas: los presos no entran por una puerta y salen por la otra. Según la Organización de las Naciones Unidas, La población carcelaria en Argentina creció de 37.885 personas en el año 2000 a 59.227 personas en 2010, es decir que casi se duplicó en diez años. Hoy las cárceles no sólo están superpobladas, sino que un 60% de las personas detenidas ni siquiera tienen condena: no se demostró si son inocentes o culpables del delito.

‘‘La inseguridad es el principal problema de los argentinos’’ se sentencia entre las imágenes recopiladas de distintos canales amarillistas, que tienen un objetivo en común: que la gente relacione la palabra ‘‘delito’’ con un solo sector social. Casualmente el más vulnerable. También, que la palabra ‘‘inseguridad’’ sea sinónimo de que te asalten y te roben el celular, y no de otras inseguridades, como no tener una casa que se banque una tormenta o una salita que funcione en el barrio.

‘‘El delito crece en todas las ciudades del país’’: falso. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el índice de criminalidad en Argentina se posiciona hoy con una tasa de un 5,5 de homicidios dolosos por cada 100.000 habitantes. Si comparamos los datos con los años de la crisis económica, vemos que en 2002 alcanza un pico histórico de 9,2.

Podemos ver que ante la mayor vulnerabilidad, desestabilización y desigualdad social, hay una tendencia a la mayor criminalidad. No hay más delitos que antes, lo que pasa es que los delitos que suceden están todo el tiempo en televisión. Entonces, ¿por qué estos factores no se tienen en cuenta a la hora de pensar políticas para reducir el delito? Sucede que para el Frente Renovador, ‘‘no hay tiempo para debates ni para vanidades ideológicas’’. Las soluciones siguen siendo las que se vienen implementando desde los ’90: rápidas, sin discusión de los problemas de fondo, y por ende ineficientes.

lunes, 23 de febrero de 2015

Entre Nisman y Cigarán: justicia para todxs o justicia para nadie


“¡Justicia!” El pedido por la justicia es uno de los reclamos más comunes que ha habido en la historia, un reclamo que se hace presente a diario, con el que convivimos. Pero ¿qué significa realmente?

Extremadamente variado es el contenido de ese grito de justicia, y la última semana ha sido una demostración de esto: dos actos que a simple vista son fuertemente contrarios pero que tienen gran conexión.

Por un lado estuvo la llamada “Marcha del silencio” o 18F. Una manifestación que tuvo como base la demanda de justicia por la muerte de Alberto Nisman. Una demanda cargada de contradicciones, arguyendo la necesidad de defender las instituciones republicanas, son los propixs funcionarixs del sistema judicial quienes se autoexigen el reclamo, y se organizan y convocan a una marcha “apolítica” cargando las tintas sobre el gobierno. Una marcha de la que “todo el mundo habló” debido a la magnificación y épica que le dio la cobertura de los medios masivos de comunicación.

Por otro lado, el viernes 20 de febrero en la ciudad de La Plata, se realizó una marcha reclamando justicia por el caso de Omar Cigarán, un pibe del Barrio Hipódromo que el 15 de febrero de 2013 vio terminada su vida –como muchxs otrxs– por culpa de la maldita policía. Como pasa en movilizaciones por casos similares, la del viernes no salió en los grandes medios ni se hicieron presentes miles de personas. Responde a un reclamo más humilde pero que debería ser igual de importante para nuestra sociedad, un reclamo que sin miedo se declara político al grito de “¡Ni un pibe menos!”

Viendo cómo estas marchas tienen un carácter tan diferente, vale ponerse a pensar qué es esa justicia de la que tanto se habla. ¿Es la misma en ambos casos?

lunes, 26 de enero de 2015

Un hormiguero insoportable*


Dirán ustedes, ¿por qué macanear y hacernos al ataque de los muros de blanco? ¿Por qué no mejor quedarnos panchxs y mateando, y dejar que sigan así? Porque ese blanco de cuatro paredes es silencio, es sumisión, monotonía y rutina. Es también injusticia…y a nosotrxs no nos quiebra nadie. 

Primero lo asaltaremos con un arsenal de líneas negras de todas las formas y grosores, y lo obligaremos a contornearse para que grite. Les pondremos voz y vida a sus personajes. Después lo bombardearemos con muchos colores, para que sus ardientes rojos, amarillos y violetas lastimen a los negros, grises y opacos de aquellos tristes atuendos de rati, de sus borceguíes de goma que marchan sobre el penal marcando el tiempo del encierro.

Porque por suerte nosotrxs hemos comprendido que el arte es también una trinchera, que es un arma poderosa, de lucha, desanestesiante, para llevar a todas partes: a las marchas, a la cárcel, a los barrios y a la casa. Así como todx presx es político, todo arte es político, y nuestro mural se destila por las grietas del paredón.

El arte es un engendro particular. Desde las primeras contracciones es expresión de nuestras historias, de nuestros torbellinos de sentimientos y nuestros caminos andados. Y cuando ya está por parir, cuando ya se asoma en el mural, en la poesía, en la canción o en lo que fuera, el arte sigue siendo intensamente político. Porque es cuestión de griterío, de disputa y de batalla para mantenerse en pie, y no quebrarse.