viernes, 15 de febrero de 2013

Respuesta a Tiempo Argentino:"estudiar en la cárcel es un problema serio"

Semanas atrás nos escribieron del diario Tiempo Argentino para pedirnos que le contemos nuestra experiencia como colectivo de educación popular en las cárceles. Con la idea de aprovechar la oportunidad para mostrar nuestro trabajo y la realidad que vemos, accedimos. Pero cuando la nota salió publicada, no sólo nos encontramos con que estaba “medio lavada”, sino que la información que brinda no se corresponde en absoluto con lo que vivimos día a día en los penales. Quizá nos estemos apurando, y en realidad lo que compartimos con el diario va a ser usado para una nota posterior. O quizá se encontraron con demasiados datos que no se correspondían con su opinión, y optaron por desconocer este punto de vista. Puede ser también que nuestra visión haya sido demasiado crítica, al punto de no ver las mejoras que impulsa el Estado. En cualquier caso, como no es la primera vez que algo así nos pasa, como creemos que la realidad de la cárcel no puede cambiar si no se muestra a la sociedad lo que pasa allá adentro para que ésta asuma su responsabilidad, y como creemos que día a día los hechos dicen que no se tiene en cuenta que lxs presxs son personas con igualdad de derechos, nos tomamos la libertad de escribir una réplica.

Comenzaremos por poner en tensión ciertas afirmaciones. Para ello retomamos a nuestra cuarta revista que se organiza alrededor del tema en discusión, “la educación en las cárceles”[1]. La nota comienza diciendo que 40 mil presos estudian, dejando de lado la crítica que se puede hacer al número espeluznante de detenidos y detenidas que tenemos en el país (alrededor de 60.000), es altamente cuestionable este dato. Lxs compañerxs del GESEC nos dicen que “Según datos del propio Servicio Penitenciario Bonaerense, en la Provincia de Buenos Aires, sólo el 30% de las personas privadas de su libertad ambulatoria dentro de establecimientos penales[2] acceden a la educación formal de nivel primario o secundario. La matrícula registrada durante el segundo cuatrimestre de 2012, señala que la inscripción en la escuela primaria es de 5555 y la secundaria, de 5367. Si bien estas cifras son celebras por la institución penitenciaria, desde la perspectiva del GESEC[3], que entiende a la educación como un derecho humano inherente a toda persona, estos datos evidencian la vulneración de un derecho para el 70% restante que no accede a propuestas de educación formal en esos niveles, y que debiera estar garantizado por el estado.” Si bien estos datos son para el Servicio Penitenciario Bonaerense, no hay que estar especializadx en el tema para saber la precariedad de las instituciones de encierro federales.

Otro de los datos para “alegrarse” es la cantidad de estudiantes privados y privadas de su libertad que acceden a ofertas educativas. En primer lugar no es lo mismo acceder a una oferta que acceder a la educación, pero además habría que detenerse en considerar lo que es realmente para una persona estudiar en las cárceles. La educación es uno de los tantos derechos violados en el encierro. Es ejercida por parte del SP como un privilegio al que sólo una pequeña parte del total de la población accede, según un sistema de premios y castigos. Las implicancias de esto son claras: no hacés un favor al personal, no vas a la escuela; reclamás por la visita, si tenés visita, no tenés pase para el colegio; no tenés conducta (puntaje armado arbitrariamente por el personal del servicio), no podés ir; exigís comida, un médico, hablar con tu abogadx o denuncias una golpiza, permiso denegado. Son éstas algunas de las variables que van haciendo de filtro en la puerta de la escuela, permitiendo que sólo quienes reúnen ciertas características puedan pasar.

Daniel de la unidad 1 nos cuenta que: “Cierran las puertas a la educación y tienen menos educación que aquellos privadxs de su libertad. Prefieren tomar mate antes que hacer funcionar el sistema educativo (como tiene que funcionar), no te quieren sacar al colegio a estudiar, o te sacan tarde, y ya perdiste una hora de clase. Yo como estudiante universitario he comprobado los obstáculos que pone el Servicio Penitenciario cuando queremos rendir alguna materia en la Universidad, ya que por más que tengamos la autorización del juzgado, ellos ponen la excusa de que no disponen de vehículos para llevarnos. Lo cual está planeado adrede para desmoralizarnos, para que así abandonemos los estudios y con ellos la posibilidad de ser mejores personas y útiles para la sociedad”.

Nos interesa también dejar en claro que la Universidad lejos está de interesarse por sus alumnxs privadxs de la libertad. No existen marcos formales realmente confiables y estables que unan a la Universidad con la educación en los penales. Aquí es importante recalcar que nos centramos en la Universidad de La Plata, no es que del resto del país no nos hayan contado experiencias similares sino que nos dedicamos a hablar del terreno que pisamos. Lo que existe son convenios precarios en ciertas facultades, de ninguna manera la Universidad de La Plata desarrolla un plan integral para los presos y las presas. La mayoría de las veces lxs internxs tienen contacto con la vida universitaria por medio de los proyectos de extensión y voluntariado universitario con presupuestos muy precarios, si es que lo tienen.

Creemos que las cosas han ido cambiando, lxs presxs nos cuentan que las cárceles han mejorado desde los años noventa. También creemos que es posible la construcción de una educación liberadora en un espacio como la cárcel. Pero lo es no por dedicación estatal y benevolencia kirshnerista. Todo esto es resultado de procesos de lucha y resistencia de quienes día a día ponen en juego su cuerpo y su vida en el encierro. Es resultado también del esfuerzo de las organizaciones y de personas que de manera independiente deben arreglárselas para poder pasar a un espacio clausurado a quienes quieran entrar para transformarlos. La movida educativa que lleva a cabo el Estado en contextos de encierro no va en serio, es un problema serio. Un problema para el que no habrá solución sin voluntad política, sin desafiar a aquéllxs que se benefician a costa del sufrimiento de quienes hoy están privadxs de su libertad, y sobre todo, sin la lucha y el compromiso asumido por todxs.


Por último recomendamos la lectura de la revista número 4 Atrapamuros, en especial las siguientes notas tratan específicamente lo que tratamos de discutir con este diario:

"Cárceles: Una fuente de dinero para muchos…" por Manuel, compañero de la U1
"La educación es un derecho" por el grupo Gesec
"Un abuso de poder: la educación es cáceles desde el punto de vista del derecho" por Carolina L y Felipe B.
“Adentro no hay logros ni victorias, son todas actitudes de resistencia”, entrevista con Karina “La Galle” Germano.
"Algunas contradicciones" por Polín L.

[1] La revista puede leerse en nuestra página web: http://www.atrapamuros.org/
[2] Las alcaidías son parte del SPB pero no brindan educación.
[3] El Grupo de Estudios sobre Educación en Cárceles milita por la real garantía del derecho a la educación para todas las personas privadas de su libertad ambulatoria. www.gesec.com.ar

martes, 4 de diciembre de 2012

Presentación revista Atrapamuros #4

Presentamos la revista Atrapamuros #4. ¡Están todos invitados a compartir este momento con nosotrxs y a llevarse su revista!

lunes, 29 de octubre de 2012

Carta de un compañero de la U12 al Decano de la FaHCE-UNLP


Difundimos aquí la carta enviada por un compañero detenido en la Unidad 12 de Joaquín Gorina al Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata.
Esta es una de tantas formas de resistencia y lucha que intentamos ejercer desde los penales contra la impasibilidad e injusticia de la Justicia Penal y el abandono del Estado que viven a diario los presos y las presas de Buenos Aires.
Recomendamos leer la carta, que además de ayudar a la difusión de un reclamo legítimo, emociona con su sinceridad y su verdad.



Unidad Penitenciaria N° 12, La Plata, 04 de Octubre de 2012.-

Al  Señor
Decano de la Facultad de
Humanidades de la U.N.L.P
Aníbal Viguera
S…/…D

De mi mayor consideración:

lunes, 17 de septiembre de 2012

Noche de los Lápices



Observando la foto de los chicos que marchaban la Noche de los Lápices reclamando tener derecho a estudiar, libres de elegir sin ningún tipo de censura, trato de imaginarme ese momento. Querer estudiar y terminar demorado, preso, sin olvidarme de que si además de no estar de acuerdo con lo que te obligaban, si reclamabas o marchabas, terminabas asesinado. No puedo imaginar vivirlo.

Bueno, ahora viene nuestro presente, que es el que vivo día a día, y mucho de esto no ha cambiado. Está todo igual pero mucho más camuflado. Y no me imagino esto, lo veo con mis ojos. Chicos solos en la calle sobreviviendo, amigos de barrios humildes, adolescentes pidiendo por favor “sálvenme del paco”. Y es ahí donde yo me pregunto: ¿todos estos chicos accederán a una educación? ¿Tendrán realmente la posibilidad de poder elegir estudiar?

Parece que mi presente algo de parecido con el pasado tiene. ¿Esto qué es?

Compañero de la Unidad 12

jueves, 16 de agosto de 2012

Salidas transitorias: ¿beneficio o derecho?

Las reflexiones sobre resocialización y el modo de funcionamiento de la cárcel que reflejan nuestros pensamientos como agrupación no se limitan a producciones propias de quienes estamos afuera (ver publicación anterior) . Sino que creemos de gran valor el llevar las discusiones dentro de los talleres, en donde esa parte de Atrapamuros que esta privada de su libertad, también reflexiona y se expresa al respecto.
Por ello queremos compartir con todxs ustedes las ideas principales que escribieron los chicos del taller de alfabetización sobre el concepto de la salida transitoria como un beneficio, que fueron derivando en otras discusiones del funcionamiento y la lógica de la cárcel, que seguiremos charlando a lo largo de los talleres:

“Para nosotros está bien que den este beneficio, de poder salir con salidas transitorias como estamos viendo el caso del baterista de callejeros, pero que se lo de a todos en general, no solo a la gente con plata”.

“la salida transitoria en realidad sirve para reinsertarse en la sociedad y para que la gente vea que podemos cambiar, nosotros también somos personas igual que todos”.

“Nosotros decimos que está bien la salida transitoria pero que no sea solamente para gente con plata o poder, también tendría que ser para todos iguales por que es un derecho y no es un beneficio, somos todas personas”.

“Habría que buscar una forma de que estemos en contacto con la sociedad y que ellos también traten de darnos una mano que no seamos solo nosotros los que busquemos el contacto con ellos”.

“Y estaría bueno que haya una empresa del Estado que nos garantice trabajo para todos los que salimos de estar privados de nuestra libertad, para que nos den una mano y que no nos cierren las puertas una vez que salimos”.

Taller de Alfabetización de la Unidad 45 de Romero.

sábado, 11 de agosto de 2012

Sobre la discusión "por la salida de presxs a actos"

En estos últimos días la cárcel fue puesta como tema de discusión del momento. A partir de la salida a la calle del detenido Eduardo Vásquez, ex baterista de Callejeros, a uno de los actos culturales que organiza una agrupación política kirchnerista llamada Vatayón Militante. Sin embargo, como suele ocurrir en estos casos, las discusiones fueron superficiales, los argumentos flojos de contenido, la información tergiversada, y el fin no fue otro que intentar descalificar a un oponente político.

Pero debajo de esta disputa entre el oficialismo y Clarín (y entre el Gobierno nacional y el provincial) se esconden realidades que ninguno de los bandos está dispuesto a poner sobre la mesa de debate. La situación que viven cotidianamente los presos y las presas de nuestro sistema penitenciario son alarmantes e ilegales, y no sólo en las cárceles de la provincia, como dijo la presidenta en uno de sus tantos palos para Scioli. Decir, como manifestó Cristina, que el Servicio Penitenciario Federal es un modelo a seguir es, o bien una mentira, o una toma de posición sobre lo que se cree correcto y necesario. Porque más allá de las diferencias estadísticas que se puedan llegar mostrar (suponiendo que las hubiese) respecto del desempeño del Servicio Penitenciario Bonaerense, el modo de funcionamiento es el mismo, y hablar del SPF como modelo implica asumir que el modo de tratar a quienes caen presxs es a través del castigo, de la tortura, del hambre y el hacinamiento, de la estigmatización y de la privación de los derechos más elementales.

Por otro lado está la cuestión de la “resocialización a través de los actos”, una simplificación más que preocupante tanto de la problemática como de sus soluciones. Se ha hablado en la mayoría de los casos de lxs presxs como si fueran personas descarriadas, gente que se portó mal y que por eso está presa, para que se lo reinserte y se lo haga nuevamente apto para vivir en sociedad. Se habla de resocializar como si no hubiese un problema mayor de fondo, una sociedad que margina a parte de su población imposibilitándole tener una vida digna. También se presentó a estos actos y otros tipos de salidas de los penales como herramientas que contribuyen a la resocialización de lxs detenixs mostrando otro lado de lxs presos, ayudando a que interactúen con la gente; como si al salir, esa misma sociedad que lxs marginó toda su vida fuera a estar esperándolxs de brazos abiertos, con trabajo y sin discriminación, sin pobreza, sin persecución policial, sin acusación mediática.

Pero más allá de las discusiones que se instalan en los medios y del contenido de las mismas, la cárcel siempre está presente. En este mismo instante hay 50.000 personas encerradas en nuestro país, dentro de nuestro país y dentro de nuestra sociedad; no están siendo resocializados y no serán reinsertados en la sociedad. Están dentro de nuestra sociedad porque están en el lugar que se les asignó. No serán resocializados en primer lugar, porque a la gente no se la resocializa, no se le borra lo que se cree inadecuado y se le inserta otro tipo de información, otras pautas de pensar y de hacer; y a demás, porque esas personas ya estas socializadas, saben qué es lo correcto e incorrecto, saben cómo vivir, y sobre todo cómo sobrevivir en sociedad. Y muy probablemente no serán reinsertados en la sociedad, por un lado, porque nunca estuvieron fuera, y por otro, porque más allá de todos los cambios que puedan llegar a ocurrir en la persona de un/a presx, al obtener la libertad se va a encontrar con una sociedad que no cambió.

Brune y Marino.