domingo, 16 de noviembre de 2014

Darse cuenta*


Este es un relato sintético y cronológico de los hechos y acontecimientos reales contado en primera persona por su principal protagonista.

Soy Eduardo, estoy privado de mi libertad, con esta causa sumo un total de 16 años de prisión en forma ininterrumpida, recuperé mi libertad en tres oportunidades, sin tomar conciencia de la cantidad de años que he estado detrás de los muros.

Hoy haciendo un balance. Me doy cuenta que han pasado cosas en mi vida de gran magnitud, pero soy optimista y de no haber pasado por este lugar quizás no estaría con vida escribiendo este relato de mi penosa experiencia en la prisión.

Les cuento que provengo de una familia trabajadora de clase baja, mi padre de oficio plomero gasista, mi madre ama de casa y un hermano mayor. Desde chico me educaron que tenía que ser honesto y recuerdo mucho lo que mi viejo decía: “O estudiás o trabajás, vagos en casa no quiero”. Fue así que al terminar la primaria opté por trabajar y mi padre me llevó con él y me enseñó su oficio de plomero.

Desde mi adolescencia tuve un pensamiento muy transgresor, hoy creo que el hecho de que me remarcaran continuamente que esto no se hace, que aquello está mal, despertó en mí ese querer conocer lo prohibido.

Comencé a ir a bailar, a fumar, a conocer la noche y eso trajo aparejado las drogas y las malas juntas con quienes pensaba que eran mis amigos. Dejé de respetar a mis padres, llegaba a los dos o tres días a casa, mi ritmo de vida fue cambiando así como mi conducta que comenzó a desviarse.

El delito y las drogas fueron de la mano de lo que robaba: me alcanzaba para todo lo que deseaba, parecía como si viviera un vida de “rico”. Claro que hasta ese momento sólo conocía lo dulce, faltaba lo amargo.

A finales de los años ochenta y a raíz de mi vida sexual muy promiscua que llevaba, más la falta de información y prevención de esos tiempos, me llevó a contagiarme del virus conocido como HIV.

En el año 1990 conocí la cárcel por un robo de autos, sólo estuve 5 días preso. Me acuerdo que me alojaron en la vieja cárcel de Caseros, hoy demolida. Luego, en 1995 me detuvieron por un delito más complejo y por ello permanecí 9 años de mi vida. Tuve que sobrevivir. Era pibe todavía, había que pelearse para ganarse el respeto. Me tocó ver muchas cosas horribles que se acostumbra a ver en la cárcel.

Estando detenido realicé el secundario y lo terminé. Me anoté en la facultad, en la carrera de Derecho, pero debo reconocer que lo hacía para poder recuperar mi libertad lo antes posible.

En el año 2001 mi enfermedad me golpea duro y atravesé una tuberculosis producto del mismo HIV. No era la hora de marchar aun. En el año 2002 sufrí la pérdida de mi padre, ¡golpe duro si los hay!

Recuperé mi libertad en el año 2004, pero la secundaria y mis primeras materias de la carrera sólo fueron escuela de la delincuencia ya que el sistema penitenciario sólo te perfecciona en el delito. Al poco tiempo reincidí, permanecí 4 años más en detención y en este lapso perdí a mi madre.

En el año 2008 recuperé mi libertad nuevamente y mi mujer en estado terminal enferma de mi misma enfermedad. Fallece y me quedé sin nadie, sin familia. Fue tremendo lo que me tocó vivir. Todas las puertas se cerraban aunque lo intenté, todo me condujo a cometer un nuevo delito por el cual estoy detenido ahora.

Hay veces que pienso que todo tiene un final. Me cayó la ficha, como dicen algunos, después de tantos años perdidos y de tantas pérdidas.

Me di cuenta que nunca había querido cambiar y que viví engañándome toda la vida y engañando a mi familia y demás.

Sé que no es fácil, pero hay que rescatar la experiencia y lo vivido para ir descartando lo que no sirve y aprovechar la capacidad y herramientas útiles para no morir detrás de las rejas. Todavía me queda tiempo para intentar ser feliz y disfrutar de la libertad.

Hoy tengo 12 materias de Derecho aprobadas, cuento con la ayuda de algunas personas que apuestan al cambio, me gustaría poder servir como agente de cambio para que a otros no les pase lo que me pasó a mí.

Como reflexión les cuento que descubrí valores que se encontraban ausentes en mi vida, anhelo poder rehacer mi vida, tener una familia, vivir en paz y en libertad por el resto de mis días y levantarme a la mañana y poder gritar: ¡LA PUTA QUE VALE LA PENA ESTAR VIVO!


*Nota publicada en "El Berretín" en octubre de 2013.

2 comentarios:

  1. La pregunta del millon.. que se necesita para que los reclusos cambien y no reincidan en el delito? la persona de la nota reincidió 4 veces, tubo buena educación de parte de su familia, educación en la cárcel tanto secundaria como universitaria, y seguía reincidiendo.. entonces, que es lo que en verdad necesitan?

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  2. alguien me puede explicar el por que de estas palabras "pero la secundaria y mis primeras materias de la carrera sólo fueron escuela de la delincuencia ya que el sistema penitenciario sólo te perfecciona en el delito."??? como es eso de que en la cárcel te perfeccionan en el delito??

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