martes, 9 de agosto de 2016
¡Libertad para Belén!
¡Libertad para Belén!
Viernes 12 de Agosto Marcha Nacional
Concentración, radio abierta y marcha.
Desde las 16 hs en 7 y 50.
Belén, joven tucumana que fue condenada a 8 años de prisión por haber asistido a un hospital con un aborto espontáneo.
No más mujeres presas por abortar!
Exigimos ser libres para decidir sobre nuestros cuerpos
Exigimos Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
martes, 2 de agosto de 2016
Traslados coactivos: violencia institucional contra las mujeres encarceladas en Santa Fe
Por Brunela Germán* y Natacha Guala**. El pasado martes 26 de julio se efectivizó el traslado coactivo de cinco mujeres detenidas por causas federales de la Unidad Penitenciaria Nº 4 de la ciudad de Santa Fe a la cárcel federal de Ezeiza. La medida se aplicó a pesar de la movilización de familiares y organizaciones durante la semana pasada y sin mediar respuestas concretas a sus reclamos por parte de las autoridades.
Los traslados son un método de tortura que tanto el Sistema Penitenciario Federal como los sistemas provinciales utilizan selectivamente para resolver diversas cuestiones, desde la sobrepoblación a los castigos irregulares. En este caso se presume además que podría ser la primera de varias medidas semejantes relacionadas con una a una puja política presupuestaria entre el gobierno nacional y el provincial. Como en la provincia de Santa Fe no hay cárceles federales, las personas detenidas por causas que corresponden a esta jurisdicción son alojadas en establecimientos provinciales por cercanía con sus hogares. Por una falta de acuerdo en relación a las sumas que Nación debería pagarle a la provincia para el sustento de las personas detenidas dependientes de la justicia federal, se ha avanzado en esta medida, vulneratoria de los derechos de las mujeres encarceladas.
Al respecto, los programas “Delito y Sociedad”, “Género, Universidad y Sociedad” y “Educación Universitaria en Prisiones” de la Universidad Nacional del Litoral, que han acompañado a las mujeres y sus familiares en este proceso emitieron un comunicado en el que señalan que “esta falta de acuerdo entre los poderes políticos acaba teniendo eco en el poder judicial, con sentencias que ordenan el traslado compulsivo de las mujeres, alejándolas de sus afectos y de su núcleo de vida social, económica y afectiva, imponiéndoles un plus de castigo ilegal e ilegítimo”.
¿Qué significa un traslado?
Los traslados de personas detenidas son llevados a cabo, en la mayoría de los casos, sin dar ningún aviso y otorgando un tiempo ínfimo desde el momento en que se comunica, lo que implica que muchas veces las personas “se vayan con lo puesto”. Estas cinco mujeres, lograron dar aviso a familiares y organizaciones porque debido a un problema técnico no lograron trasladarlas en el primer intento. Así, por una cuestión de azar, pudieron comunicar que iban a ser destinadas a 500 kilómetros de la ciudad en la que residen.
Para una persona ser trasladada implica separarse de sus afectos, sufrir una dolorosa desvinculación de sus seres queridos, así como también aventurarse a pasar las necesidades más esenciales. En la mayoría de los penales del país los presos y las presas dependen de las familias para poder alimentarse, asearse y vestirse. Como señalan en el comunicado los Programas mencionados: “Los traslados redundan también en la dificultad, sino directamente la imposibilidad, de mantener la participación en las instancias educativas y laborales, en retrocesos en los circuitos progresivos de las calificaciones de conducta y concepto, y obstaculizan su contacto con los jueces y defensores a cargo de sus causas”. Asimismo califican dicha situación como “violencia institucional contra las mujeres”.
Mujeres separadas y aisladas
En los casos de las mujeres detenidas se hace muy difícil sostener los vínculos con sus familiares. La baja tasa de encarcelamiento hace que existan pocas cárceles para mujeres en los territorios provinciales, por lo que, aún estando en la misma ciudad o provincia, muchas veces sus familias no cuentan con los medios necesarios para visitarlas. En los casos en que son trasladadas a cientos de kilómetros de sus hogares, como en este caso, el contacto con sus familias y afectos se vuelve de hecho imposible. Esto redunda en un castigo extra-legal que puede ser definido como tortura.
En las últimas décadas el encarcelamiento de las mujeres ha sufrido profundas transformaciones en Argentina y la región, tal como dan cuenta diversos informes realizados por organismos especializados. Esto se debe, en parte, a una serie de modificaciones en la política penal a escala global, particularmente la llamada “guerra contra las drogas”. La persecución selectiva de delitos vinculados al narcotráfico ha redundado en un crecimiento exponencial de procesos y condenas hacia personas que ocupan los eslabones más bajos de una cadena comercial millonaria, puestos ocupados crecientemente por mujeres. Por ello, las mujeres están cada vez más expuestas al poder punitivo del estado.
La falta de aplicación de medidas alternativas no privativas de libertad en estos casos, en los que se trata en general de delitos no violentos, orientados al sostenimiento de un mercado y una demanda internas existentes y consolidadas, implica que la sanción que se impone a las mujeres no guarda proporcionalidad alguna con la dañosidad del hecho, ni ofrece posibilidades reales de mejoramiento de sus condiciones vitales. Por el contrario, además de las violencias que sufren en prisión, sus familias acaban fragmentadas y sus condiciones económicas agravadas al salir de la cárcel.
Frente a este panorama es preciso preguntarnos ¿cuál es el sentido de una política penitenciaria como ésta?, ¿qué argumentos serán utilizados por las autoridades para justificar medidas violatorias de los derechos humanas de las mujeres y contrarias a todas las herramientas legales disponibles para resolver esta situación? Se trata de una política penal irracional, colmada de indiferencia por las vidas y los derechos de las mujeres encarceladas.
*Socióloga y **Abogada
Publicado en www.notas.org.ar
jueves, 28 de julio de 2016
Festival #FrenemosElTarifazo
Existe la idea de que la cárcel es un espacio ajeno, apartado de la sociedad. Algo que está al margen y que no tiene relación con todo lo que ocurre afuera. Sin embargo, el sistema carcelario es una cara más de un sistema perverso cuyos intereses están bien lejos de los problemas del pueblo.
El tarifazo de los últimos meses, responsabilidad de este gobierno neoliberal, afecta directamente a los sectores populares: aquellos que habitan la cárcel por dentro y por fuera. Es decir, lxs presxs y su entorno familiar, a quienes el castigo alcanza con sus múltiples brazos.
Si el transporte aumenta, aumenta el gasto de ir a visitar a familiares detenidxs. Si aumenta la luz, disminuye el tiempo de actividades y talleres en las Unidades. Si aumenta el gas, el Estado tiene una excusa para que lxs pibxs sigan pasando frío. Si aumenta todo, una familia puede destinar menos plata para llevarle recursos a su pariente detenidx. Aunque a primera vista no lo parezca, las medidas que un gobierno toma repercuten adentro, empeorando las condiciones de vida de quienes habitan las cárceles.
Desde afuera tenemos la responsabilidad de hacernos carne de esto y hacer escuchar nuestra voz en contra del tarifazo, que no beneficia a nadie más que al puñado de empresarios que hoy está gobernando el país.
Nos vemos a las 14 en Plaza San Martín.
jueves, 14 de julio de 2016
Tu aporte suma
Somos Atrapamuros, un colectivo de educación popular en cárceles en la ciudad de La Plata y sus alrededores. Hacemos talleres en seis unidades penales y un instituto de menores, siguiendo las ideas de Freire y su teoría de la educación para la liberación. Militamos todos los días buscando transformar la realidad que nos rodea y los espacios que habitamos, disputando los sentidos que imponen el capitalismo y el patriarcado.
Entendemos que cambiar el territorio que pisamos no tendría sentido si esto no estuviera enmarcado en un proyecto integral de país. Por eso somos parte del Movimiento Popular Patria Grande, una organización joven que crece día a día, con incidencia en la universidad pública, en los barrios, en las cárceles, en sindicatos, en medios populares, en la salud pública, en la economía popular, en el sector rural y el movimientos de mujeres y trans, entre otros espacios. Organizamos mercados populares desde el productor/a al consumidor/a, sin intermediarixs, para que los pequeños productores ganen más y nosotrxs paguemos menos. Militamos con perspectiva de género porque creemos que la revolución será feminista, o no será. Buscamos generar nuevas formas de relacionarnos y pensarnos críticamente para poder cambiar todo lo que deba ser cambiado.
Obviamente, tanto trabajo requiere de recursos. Ser una organización independiente implica que no pedimos ni aceptamos que nadie nos financie, y por ende, nos diga qué decir o no decir. Es necesario renovar las formas de hacer política: no van para ningún lado los partidos que lucran con empresarios, ni los empresarios que se dedican a la política para sacar más provecho todavía de sus negocios, y los de sus socios, amigos y parientes. Patria Grande se financia a partir del esfuerzo de los compañeros y compañeras que conformamos este movimiento; con horizontalidad, desde abajo, a pulmón. Poniendo de nuestro bolsillo todos los meses, haciendo cientos de actividades para juntar recursos. Es parte de una convicción, de una concepción, de una manera de entender la acción política.
Por todo esto, ahora te pedimos que colabores al financiamiento de nuestra organización. Esto significa apostar a seguir construyendo en conjunto una sociedad nueva y ayudarnos a seguir ampliando la cantidad y calidad de nuestras herramientas y el alcance de nuestro trabajo cotidiano. ¿Y qué es esto en lo tangible? Más materiales para los talleres en la cárcel, poder seguir haciendo nuestra revista anual Atrapamuros -una revista desde y sobre la cárcel-, más casas populares, más recursos para la comunicación alternativa. Todo aporte suma un montón. Si podés darnos una mano, escribí un correo a atrapamuros@yahoo.com.ar con el asunto “Quiero aportar”.

Mural realizado en la Unidad °9 de La Plata.

Mural realizado en la Unidad °9 de La Plata.

Carteles hechos desde adentro para la marcha #NiUnaMenos

Revista Atrapamuros, una revista desde y sobra la cárcel.

sábado, 2 de julio de 2016
Milagro Sala: su prisión es todas nuestras prisiones
Por Majo Gerez* y Natacha Guala**. Domingo 12 de junio de 2016. Jujuy. Cae la llovizna y el cielo se mantiene abroquelado de nubes grises hace días. En la entrada del penal de Mujeres del Alto Comedero nos encontramos militantes de todo el país a la espera de las indicaciones de una compañera de la TUPAC que administra la lista de visitas. Hoy somos pocas personas, por lo que nos autorizan a esperar rejas adentro mientras que los familiares -en su mayoría mujeres y niños- de las demás presas van ingresando a las requisas.
El protocolo es estricto y abusivo en muchos sentidos. Cuando lo leí, días atrás, entendí por qué desalienta a mucha gente a la hora de visitarlas. También entendí por qué siempre son más las mujeres que se someten al mismo a diferencia de los varones. Cuidar y acompañar a otros y otras es nuestra tarea, es “la” tarea que tenemos asignada por excelencia en el marco del patriarcado, incluso en contextos de encierro.
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De acuerdo con el último informe de la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN), las mujeres encarceladas en dependencias del Servicio Federal constituyen el 7% de la población carcelaria. En las cárceles provinciales, dependiendo del caso, el porcentaje varía entre un 3 y un 6%. En los últimos 20 años la población carcelaria femenina ha crecido dramáticamente a nivel global como resultado de un modelo de penalidad cimentado ideológicamente sobre la llamada “guerra contra las drogas”. En contextos de feminización de la pobreza, donde cada vez más las mujeres son las principales responsables del sostenimiento económico y afectivo de sus hogares, la venta en pequeña escala de drogas ilegalizadas se vuelve una posibilidad laboral compatible con las responsabilidades domésticas.
La penalización de estos delitos, no violentos y por lo general los primeros en la trayectoria vital de las mujeres, muestra la irracionalidad de un sistema que persigue a quienes ocupan los eslabones más bajos de una cadena comercial millonaria que tiene entre sus grandes ganadores a la elite empresaria y política de nuestro país. Muchas mujeres siguen presas por defenderse o defender a sus hijas en situaciones de violencia, por la imposición de sentencias sexistas que incumplen sistemáticamente los estándares de derechos humanos. Muchas trabajadoras sexuales acaban presas por no transar con la policía. Muchas mujeres trans terminan en cana por defenderse de tipos violentos y transfóbicos. El 66% de las mujeres presas a nivel federal están detenidas en prisión preventiva, es decir, sin sentencia firme. En las provincias la proporción es similar.
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Después de una hora de espera le toca a mi grupo. Dejamos nuestro DNI a modo de garantía y vamos casi trotando hacia el pabellón de requisa. Da nervios, sabemos que es el territorio privilegiado de la yuta y lo explotan al máximo. Pero nos ven cara de “extranjeros”. “¿Vienen a visitarla a Milagro?”, me dice la mujer policía que me empieza a tomar los datos. “Sí”, respondo. Paso a uno de los bastidores y resulto beneficiada con un cacheo fugaz. Saben que somos militantes políticos y referentes de organizaciones en la mayoría de los casos.
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La cárcel impone sobre los cuerpos y comportamientos de las mujeres una maquinaria de control exhaustiva, que se manifiesta en un sinfín de mecanismos sutiles para disciplinar, domesticar y normalizar sus subjetividades. Cómo se visten, de qué manera hablan, si trabajan -y cuánto, más allá de las tareas y la remuneración-, en qué medida pueden asearse y cómo viven sus sexualidades.
La requisa constituye la expresión más degradante de este entramado de controles. La exposición del cuerpo, una y otra vez, para que lo miren, lo toquen, se rían, se abusen. La humillación es un fuerte mecanismo disciplinador. La resignación su pariente cercano.
No es casual que gran parte de las mujeres encarceladas consuma medicación psiquiátrica, aunque no hubieran necesitado hacerlo antes. Tampoco que muchas mujeres encarceladas necesiten drogas para desconectarse de ese desfile de horrores.
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Caminamos hacia el patio del pabellón, pero ella no se aguanta el trecho hasta la mesa y nos viene a recibir con una sonrisa. Un abrazo de esos que dan ganas de sostener más allá de los minutos que sabemos contados. “Gracias”, fue la palabra que más circuló durante la media hora de encuentro. “Que ustedes estén acá le da fuerzas a mis compañeras y compañeros para seguir la lucha”, nos decía Milagro Sala sobre la participación de delegaciones de todo el país en el Congreso Nacional de la Tupac y el Encuentro de Comités por su libertad que se había desarrollado el día anterior.
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Las redes afectivas son los motores de nuestras vidas. En la cárcel esos vínculos constituyen uno de los principales refugios de donde las mujeres sacan fuerzas para sostenerse allí adentro. Los días de visita son una fiesta, el momento de compartir que se respeta ya que todas somos capaces de comprender la potencia sagrada de esos encuentros.
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Milagro está presa, pero no derrotada. Como toda militante encuentra en el pabellón un espacio de organización más: “Acá las presas están muy mal. Encima a muchas no las visitan hace tiempo”, dice al pasar mientras relata la lucha para que no se las lleve al “chancho” a modo de castigo.
Se muestra fuerte e inquieta. Entiende que después de los eventos realizados el fin de semana se abre la posibilidad de redoblar la apuesta. Por eso no se cansa de agradecer, aunque se le diga que no hace falta.
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El sistema carcelario reproduce e intensifica opresiones específicas del régimen de género. La violencia institucional que las prisiones ejercen sobre las mujeres es una manifestación exponencial de las violencias machistas cotidianas que sufrimos todas.
Es nuestro deber colectivo abrir las cárceles para generar espacios de resistencia colectiva de las mujeres. Superar el distanciamiento entre “ellas” y “nosotras” para hermanarnos, aprendiendo de las experiencias de quienes están presas hoy, o en algún momento de sus vidas, y de las organizaciones y colectivos que insisten en derrumbar, uno a uno, los muros de las prisiones.
Es nuestro deber colectivo abrir las cárceles para generar espacios de resistencia colectiva de las mujeres. Superar el distanciamiento entre “ellas” y “nosotras” para hermanarnos, aprendiendo de las experiencias de quienes están presas hoy, o en algún momento de sus vidas, y de las organizaciones y colectivos que insisten en derrumbar, uno a uno, los muros de las prisiones.
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Se pasa el tiempo rápido, afuera hay compañeros y compañeras que tienen que entrar. Le cuento a Milagro que este año el Encuentro Nacional de Mujeres se hace en Rosario y que el 3 de junio en todo el país las mujeres pedimos por su libertad. “Antes de que me vaya, decime algo para transmitirle a las mujeres luchadoras, yo me lo voy a acordar”, le digo. Me mira sonriente, le pide a sus familiares lapicera y papel y dice: “No, voy a darte una carta”. Las tres acciones fueron simultáneas. Consciente de que ahí el tiempo vale, escribe rápido: “Mujeres argentinas les pido con todo cariño que resistamos a estos vendepatria que nos quieren arrebatar lo que conquistamos en estos 12 años. A organizarse, unirse y a luchar con mucha fuerza por nuestro país”.
Nos damos otro beso de despedida y salgo del pabellón guardando rápido en el bolsillo este mensaje de Milagro a las mujeres luchadoras.
Salgo con el corazón encogido, porque Milagro se queda ahí, como el resto de las compañeras presas. Presa política de Morales y del revanchismo en tiempos de “cambio”.
* @GerezMajo, secretaria de Género de CTA-A Rosario y referente de Patria Grande
** Abogada e integrante de la Colectiva MalaJunta
Publicada en www.notas.org.ar
viernes, 1 de julio de 2016
Presentamos la revista Atrapamuros #7
Presentamos la Revista Atrapamuros #7 "Compartir el castigo -Familiares de detenidxs-"
En este nuevo número nos propusimos abordar la realidad de lxs familiares de los detenidos y las detenidas, para pensar cómo el castigo se extiende hasta los barrios y las casas de quienes, sin estar presxs, viven la cárcel cotidianamente.
La revista fue ilustrada por Guillermo Chempes y trae también una historieta realizada por Kundo Krunch.
Te esperamos el viernes 8 de julio a las 20hs. en La Grieta (18 y 71).
En la presentación:
> Panel de presentación de la Revista con:
- Lupo Magallanes: Militante de Atrapamuros en Patria Grande. Estudiante de Sociología en la UNLP. Ex privado de su libertad.
- Elvira Meza: Integrante de la ONG Camino al siglo XX, integrada por familiares de detenidxs organizadxs.
- Clara Perez Cejas: Militante de Atrapamuros en Patria Grande. Integrante del Colectivo Editorial de la Revista Atrapamuros.
> Dibujo en vivo proyectado a cargo de Tatiana Catelani. lustraciones.
> Serigrafía en vivo -traé tu remera!-
> 22.30: ¡Toca Castañas de Cajú!
Las preventas salen $60 (Revista + Entrada) y se las podes pedir a tu atrapamurx amigx o por la página Atrapamuros Educación Popular En Cárceles.
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